EL FIN DE LA ALIANZA  

Evidentemente, varios personajes de la alianza opositora al gobierno ya se están probando la ropa que va a dejar el Frente de Todos luego de quedar herido de muerte tras las votaciones en las Cámaras de Diputados y Senadores.

EL ACUERDO: UN PROYECTO NEOLIBERAL GLOBALIZANTE DE LA ELITE ARGENTINA Y UN RESERVORIO SUDAMERICANO DE LOS BANCOS EXTRANJEROS PARA OBTENER GANANCIAS EXTRAORDINARIAS.

Cuando manyés que a tu lado

se prueban la ropa que vas a dejar

te acordarás de este otario

que un día, cansado,

se puso a ladrar.

Enrique Santos Discépolo

 LAS DEBILIDADES DE UNA ALIANZA HETEROGÉNEA 

Evidentemente, varios personajes de la alianza opositora al gobierno ya se están probando la ropa que va a dejar el Frente de Todos luego de quedar herido de muerte tras las votaciones en las Cámaras de Diputados y Senadores.

El acuerdo-entrega con el FMI número 23 en 65 años parecería traer aparejado la firma del certificado de defunción de la coalición electoral gobernante y con ella, la expiración de los sueños de quienes votamos un proyecto de movilidad social ascendente.

Porque ni usted ni yo decidimos en el Congreso que nos haríamos cargo de la plata que fugaron y disfrutarán otros que incluso, amparo judicial de por medio, se negarán a pagar los impuestos acorde al momento de bonanza en que viven, dado el contexto internacional de guerra.

El gobierno le dice al FMI que Roberto (albañil), Raúl (verdulero), Alcira (enfermera), María (ayudante doméstica), doña Rosa (jubilada) y yo (periodista) nos haremos cargo del préstamo que se pidió para que dos o tres empresarios hipermillonarios se hagan más ricos a costilla de nosotros.

El acuerdo tendría un dejo de virtuosismo si se hubiesen aumentado los tributos a los que más tienen o a los que se la fugaron a lo pavote, pero no sólo esto no sucedió, sino que se cayó el artículo 2 en donde se hablaba de la responsabilidad del macrismo en términos judiciales.

Este bloqueo a cualquier tipo de reforma estructural se repite siempre bajo la amenaza discursiva del famoso default y la necesidad de calmar los nervios de los mercados, dado que si estos enloquecen lo precios se dispararán, lo que traerá aparejada una inflación incontenible y bla, bla, bla.

Pero… ¿Que teníamos antes de firmar el acuerdo y tendremos hasta el fin de los tiempos, sino un aumento descontrolado de los precios?

Se dice que Argentina va a pagar con el crecimiento, pero en el  mismo acuerdo se le pone un tope al crecimiento a través de la eliminación de los subsidios.

El panorama que se le presenta a Alberto Fernández y a sus funcionarios adeptos es muy poco envidiable en lo político, pero extremadamente complejo y lamentable en la realidad: el presidente deberá cogobernar con el FMI, que marcará los objetivos y prioridades de la política económica a llevar a cabo, pero también deberá hacer constantes concesiones a la derecha cambiemita, sin cuya ayuda ya nada podrá aprobarse en el Congreso.

ALIANZA GLOBALIZANTE 

Todas las promesas realizadas en el 2019 por la alianza Frente de Todos, cuando los argentinos quisimos recuperar la dignidad de un pueblo desarticulado por el macrismo, quedaron diluidas en los chillones discursos del presidente Alberto Fernández, que día a día se hacen más irresolutos y vacíos de contenido.

Pero el verdadero artífice de este proyecto extranjerizante no es ni Alberto, ni Macri, ni siquiera el mismo FMI.

Este proyecto de país de muchos pobres y poquitísimos ricos está armado por una elite local en connivencia con los medios hegemónicos. Según Ricardo Aronskind «Es el proyecto neoliberal globalizante de la elite argentina».

Es el principio de una nueva “década infame” y el reservorio sudamericano de los bancos extranjeros para producir enormes dividendos a través de la bicicleta financiera, dado que en Europa es imposible obtener semejantes ganancias.

No en vano Cristina tuvo que enfrentar como presidenta el ataque sistemático de los medios concentrados hacia su gobierno por tener una política interior autónoma y un rechazo abierto a la influencia geopolítica de los EEUU, dado que el FMI es en sí mismo una verdadera potencia extranjera.

En este sentido, no es el FMI el peor de los males, ya que éste sólo aparece cuando se lo llama.

El verdadero enemigo de la Nación está en las filas opositoras, dentro del mismo Congreso, porque quienes sucedan al actual gobierno si fracasa, arreglarán el problema “en cinco minutos”, condicionando a la Argentina a la reprimarización definitiva de su economía y a estar siempre dispuesta, como una simple meretriz, al goce y disfrute del capitalismo financiero internacional.  

Alejandro Lamaisón

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