ADHESIÓN AL PEDIDO DE JUICIO POLÍTICO A JUECES DE LA CORTE SUPREMA

Justicia parcial

LA JUDICIALIZACIÓN DE LA POLÍTICA Y LA POLITIZACIÓN DE LA JUSTICIA

Si en algún momento de nuestra historia las fuerzas armadas suprimieron todas nuestras garantías constitucionales, en estos momento aciagos de la vida institucional de nuestro país es la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que, mediante sus fallos parciales, ha violentado el desarrollo de la democracia republicana y violado reiteradamente la Constitución Nacional.    
¿Por que razón si nuestra Carta Magna habilita al Congreso a tomar decisiones, al poder ejecutivo a ejecutarlas  o al Consejo de la Magistratura a elegir jueces la Corte Suprema invoca una autoridad similar a la de las monarquías del siglo diecinueve para corregirlas?
¿Qué rayo pentecostal ha iluminado a cinco jueces para que enseñe a los políticos  y legisladores cómo administrar las decisiones políticas, cualquiera fuera la intensidad de las reglas que regulen sus actos?
Si revisamos los antecedentes del «honorable tribunal supremo», éste deja mucho que desear al demostrarse que durante todo el siglo XX ha convalidado toda una serie de violaciones a los derechos individuales y constitucionales, como durante el Plan CONINTES en el caso “Pucci” —con disidencia de Orgaz—, por citar un ejemplo,  o decisiones  institucionalmente indefendibles cómo la «Acordada de 1930» o el maniqueísmo manifiesto en el período 1976-1983.
Asimismo, existe una afinidad tan desvergonzada entre el presidente de la Corte y el monopolio comunicacional Clarín que no resiste análisis alguno. A tal extremo llega la parcialidad que dicha empresa hace absolutamente todo lo que quiere, desde aumentar las tarifas a discreción pese al tope establecido por DNU hasta negarse a pagar el impuesto a las grandes fortunas.
El peligro de un Poder Judicial que pretenda suplantar a los órganos políticos en las decisiones que, bien o mal (sobre eso juzgarán los votantes) adopten, no se expresará tanto en conflictos dramáticos de poder ni en cuestionamiento al presidente de turno, sino en el deterioro irreversible de la calidad institucional y en una desatención de los asuntos que sí debe resolver el Poder Judicial; por ejemplo, restituir los derechos y las libertades individuales de todo habitante de la Nación Argentina.

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