BASE FILOSÓFICA DE LA TERCERA POSICIÓN

Todo movimiento colectivo que intenta introducir modificaciones en una estructura social, debe tener una sólida justificación filosófica para que sus objetivos se puedan llevar a cabo.

LA BASE FILOSÓFICA DEL JUSTICIALISMO ESTÁ RESUMIDA EN LA DOCTRINA DE LA TERCERA POSICIÓN

JUSTIFICACIÓN FILOSÓFICA

Todo movimiento colectivo que intenta introducir modificaciones en una estructura social, debe tener una sólida justificación filosófica para que sus objetivos se puedan llevar a cabo.

Precisamente, todos los partidos políticos o corrientes transformadoras que han modificado el curso de la historia han obrado siempre con un firme respaldo filosófico.

En este sentido, el Justicialismo ha sido definido por su creador el General Perón, como «…una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente Humanista». (En Plaza de Mayo. octubre 17 de 1950. Verdad XIV del Peronismo).

Podría decirse que la filosofía del movimiento revolucionario peronista es existencialista desde el punto de vista sartreano, ya que considera que el hombre vino al mundo para ser libre, por ese motivo debe salir a la calle, comprometerse con el barro de la historia y enfrentarse siempre al poder para recuperar los derechos que siempre le correspondieron, pero les fueron negados.  

Si bien tiene su base intelectual perfectamente establecida a través de los escritos de su líder, la doctrina Justicialista es práctica porque enseña a obrar. La acción y la realización son caracteres típicos de la filosofía peronista.

Por eso es una filosofía de la praxis trasladada a la acción. No habla en abstracto de lo que habría que hacer por el hombre en general, sino que da el criterio para resolver los problemas de la vida diaria.

La famosa frase de Perón: «mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar», es una magnífica síntesis del espíritu práctico de esta ideología: Una sólida y realista filosofía de la vida integral del hombre de Pueblo, que lo hace protagonista de una dialéctica histórica sin precedentes, cargado de cadenas en el pasado, encendido en la lucha vindicadora en el presente e integralmente realizado en el futuro, filosofía de la vida total y autentica del hombre.

LA “PRAXIS” FILOSÓFICA DEL JUSTICIALISMO

Como un arma de compromiso con la lucha social (y política) de su tiempo, las soluciones dadas por Perón a viejos problemas, después de tantos años de inacción de los partidos políticos, son la mejor demostración de la practicidad filosófica del peronismo.

Salir a la calle y ensuciarse con el mismo barro en el que están sumergidas las clases populares mientras buscan la dignidad que nunca les llega, buscando a ese conductor que los reconozca como sujetos de la revolución, protagonistas de una etapa superadora de la historia en la que los derechos son también para los de abajo, “los nadie, los re jodidos” por el sistema.

Una filosofía popular porque se preocupa primordialmente del trabajador, que siempre fue dejado de lado por la las elites intelectuales, los cuales los identificaban despectivamente como «la masa popular».

En este sentido, la filosofía justicialista también es superadora de los clásicos sistemas de derecha o izquierda, despreocupados por las necesidades reales, en el que no sólo el hombre común aparece excluido de estos sistemas, sino también el Pueblo, “cuyas necesidades y aspiraciones no cuentan para los individualistas ni para los Colectivistas”.

Para los primeros, porque en el individualismo, en la lucha implacable de todos contra todos, no hay nada común que permita hablar de Pueblo. Lo único común es la competencia meritocrática, que no une sino separa; cada individuo antepone sus propios intereses al de todos los demás.

Para los segundos, parecería a simple vista que el Pueblo ocupara el principal lugar. Sin embargo, no es así. Mediante la ficción de que la colectividad se encuentra fielmente representada por quien gobierna, es el Estado, en definitiva, el único privilegiado.

En cambio, la Doctrina Justicialista es popular y representa a todo el pueblo porque:

a) – Tiene a la clase trabajadora como objetivo supremo, y

b) – Porque se le ofrece, verdadera y convincente, de modo que éste la adopta en un asentimiento espontáneo de su alma. Por eso, su creador la ha derramado en el Pueblo y del mismo pueblo se ha desplegado con el correr de los años con una nueva expresión superadora.

«Hemos hecho una doctrina que es para el Pueblo argentino, que está tomada del Pueblo argentino, no hemos inventado nada. Lo que el Pueblo quiere lo hemos traducido en una doctrina de carácter económico, político, social y cultural». Juan Domingo Perón

Alejandro Lamaisón

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