Según Humberto Eco el “cogito interruptus” es la suspensión del razonamiento o la abolición del silogismo, para optar por un discurso formado por la yuxtaposición de aforismos; es decir, la elusión de cualquier deducción, reemplazándola por una exposición a través de la sugestión.

¿RAZÓN O ILUSIÓN? EL COGITO INTERRUPTUS LLEVADO AL PAROXISMO POR EL POSIBLE FUTURO PRESIDENTE DE TODOS LOS ARGENTINOS

COGITO INTERRUPUS

EL COGITO INTERRUPTUS DE MILEI

Según Humberto Eco el “cogito interruptus” es la suspensión del razonamiento o la abolición del silogismo, para optar por un discurso formado por la yuxtaposición de aforismos; es decir, la elusión de cualquier deducción, reemplazándola por una exposición a través de la sugestión.

Cualquier conclusión extraída de esta manera tiene más aproximación a la locura que a la razón, pero resulta más convincente en un momento de tensiones sociales, de desamparo institucional enmarcado en una democracia de baja intensidad que no puede dar respuestas al progresivo aumento de la desigualdad.

Como individuo emergente de la frustración, resentimiento, soledad y falta de sentido de la vida de muchos argentinos, el libertario Javier Milei ha logrado llevar al límite del paroxismo el cogito interruptus para lograr convencer a millones de argentinos que la razón pertenece al pasado y que sólo los instintos más esenciales del ser humano nos pueden sacar de la miseria.

Milei es un alienado total que no pasaría un examen psicológico ni para obtener el registro de conducir, pero con su discurso ultra violento de hacer volar al Estado por los aires ha pegado de manera favorable en el alma de un pueblo asqueado de que ni la democracia ni el progresismo le pueda resolver la falta de oportunidades, el desempleo o la pérdida del poder adquisitivo.

Milei es un emergente de la frustración, resentimiento, soledad y falta de sentido de la vida de mucha gente que, ante las promesas incumplidas de los políticos, se siente representada por la seguridad impostada de un líder que reacciona irracionalmente ante lo frustrante de lo racional.  

Amplificado por los intereses particulares y egoístas de los medios de comunicación hegemónicos, basándose en frases disruptivas y bufonadas estrambóticas, ha logrado en las últimas elecciones ubicarse en el primer lugar como candidato a presidente de todos los argentinos.

EL COGITO EN LA POLITICA

El cogito interruptus es una herramienta semiótica utilizada exclusivamente para la mentira, motivo por el cual es asiduamente empleada en los discursos políticos para que las explicaciones sesgadas de la realidad pasen inadvertidas.

En este sentido podemos decir que Milei no es un fenómeno que surge de la política. Es un fenómeno psicosocial que aparece, según el intelectual Rocco Carbone, en un contexto de “morbo intelectual, moral y político similar al del comienzo del siglo XX con el ascenso del fascismo”.

Ahora bien, Javier Milei (para bien de los argentinos y de la humanidad) no es Hitler ni Mussolini, ya que a pesar de la aberración humanitaria y chifladura que desplegaron esos líderes, ambos intentaban en definitiva devolver la grandeza y dignidad a sus respectivos países, arrebatadas por las grandes potencias occidentales.

Por el contrario, Milei propone regalar descaradamente todo nuestro patrimonio económico, político, social y cultural a las empresas privadas (en lo posible extranjeras) con una simpleza argumentativa abrumadora.

Asimismo, si no fuera por la propaganda de los medios ultraliberales que lo vendieron a la sociedad como un emérito economista, aún seguiría trabajando para la empresa Proden SA, de la familia de Eduardo Eurnekián, o plagiando notas y libros de los autores de la escuela austríaca.  

Según una investigación realizada por la revista Noticias, Milei ha plagiado la mayor parte de sus libros y gran parte de sus artículos periodísticos.

VOLVER AL COGITO CARTESIANO

Cuando en la noche de Halloween de 1938 Orson Welles emitió por la emisora RKO de Nueva York una teatralización de una invasión extraterrestre, parte de la audiencia norteamericana entró en pánico, los servicios de emergencia colapsaron y se dispuso la evacuación de numerosas poblaciones. En este caso, para argumentar las consecuencias de la incursión alienígena, Welles sólo utilizó el cogito interruptus, es decir reemplazó el razonamiento por la sugestión.

A partir de este hecho quedó en evidencia la capacidad de los medios de comunicación para influir en la sociedad y modificar conductas.

Hoy, a fines del 2023, en un contexto similar al de 1938, las redes sociales, el algoritmo y la inteligencia artificial han conquistado nuestra conciencia política y han colonizado nuestro sentido del mundo haciéndonos votar a un alienado, palabra que suena como alienígena.

Si no nos damos cuenta a tiempo que las consignas rimbombantes de Milei son un verdadero fiasco sin ningún asidero conclusivo, los argentinos estaremos condenándonos a vivir para siempre al límite de la irracionalidad. 

Aún queda una oportunidad. Reemplacemos el cogito interruptus por el cogito ergo sum y hagamos valer nuevamente la razón.

Sólo es cuestión de ponerse a pensar.

Alejandro Lamaisón

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