Es más fácil deconstruir un átomo que un prejuicio, diría Einstein, y esto se comprueba claramente cuando se intenta  deshacer analíticamente algo para darle una nueva estructura. Si la sociedad no está preparada, los hechos aberrantes surgirán por doquier y generalmente habrá un marcado retroceso material y espiritual. 

El universo de lo binario y el multiverso de lo no binario.

LO UNO O LO OTRO

Es más fácil deconstruir un átomo que un prejuicio, diría Einstein, y esto se comprueba claramente cuando se intenta  deshacer analíticamente algo para darle una nueva estructura. Si la sociedad no está preparada, los hechos aberrantes surgirán por doquier y generalmente habrá un marcado retroceso material y espiritual. 

Este impedimento surge a causa de las etiquetas creadas para identificar estereotipos tan definidos que impiden reconocer el universo que existe entre  los que no se definen ni de un lado ni del otro.

Si criticas las declaraciones estrambóticas de Macri, Carrió o Bullrich eres kirchnerista, aunque quizá nunca en tu vida votarías al peronismo.

Si criticas el exterminio racial del pueblo palestino por parte del gobierno de Israel eres antisemita, aunque todos los habitantes de próximo y medio oriente sean semitas por su lengua materna.

Si eres hombre y apoyas al feminismo, al colectivo LGTB o a la educación con igualdad de género eres gay, aunque sólo te atraiga romántica y sexualmente el sexo opuesto.

Si estás en contra del bloqueo a la isla de Cuba cuya integridad y dignidad de su pueblo irradia la admiración en el mundo entero eres comunista, aunque para ti el materialismo dialéctico sea más utópico que científico.

FILOSOFÍA PURA

Según Ramiro Délio Borges de Meneses, deconstruir  significa el intento de «reorganizar de cierto modo el pensamiento occidental, ante un variado surtido de contradicciones y desigualdades no lógico-discursivas de todo tipo, que sigue rondando las grietas e, incluso, el desarrollo exitoso de los argumentos filosóficos y su exposición sistemática».

La deconstrucción no es una doctrina, ni una filosofía, ni un método. Sólo es, según Derrida, una “estrategia” para la descomposición de la metafísica occidental. Sin embargo, la deconstrucción es responsable por esas “contradicciones” constitutivas, mediante la construcción de arquetipos-síntesis o infraestructuras.

No obstante se crea que su objetivo de promover el juego libre mencionado es nihilista por la cancelación de los opuestos, el procedimiento definido y lógico de la deconstrucción no puede ser aprehendido en toda su especificidad sin un ejemplo práctico.

UN EJEMPLO PRÁCTICO

Hemos comparado la conducta arquetípica del hombre con la conducta instintiva del animal teniendo en claro que el hombre no es solamente un ser de instintos. El hombre es un ser que trasciende lo natural y la conducta arquetípica que opera como si fuera instintiva, lo retiene en una situación que cómo hombre debería deconstruir y superar.

En determinadas ocasiones también el animal puede seguir conductas instintivas que no corresponden. En algunos experimentos se ha reemplazado huevos por bolas de marfil y la gallina clueca seguía su tarea de calentar y de empollar impulsada por la ceguera de su instinto.

Indudablemente se trata de un caso excepcional. Pero esto que es excepción en la vida del animal es lo normal en la vida del hombre y la conducta arquetípica lo lleva muchas veces a creer que empolla huevos cuando en realidad está sentado sobre bolas de marfil. 

ENTONCES: ¿QUE ES DECONSTRUIR?

El pensamiento binario produce guerras, ya que en él no existe la negociación.

El pensamiento binario es superficial, porque no requiere prácticamente ningún esfuerzo mental ni permite hacer abstracciones complejas, lo que lleva con el tiempo a que las sociedades envejezcan culturalmente más rápido.

El pensamiento binario es agobiante porque no permite descubrir el universo variopinto que se esconde en los intersticios del alma humana.

El pensamiento binario atrasa porque impide el movimiento hacia adelante, la negación de la negación, el cuestionar un mundo cuyas bases se tambalean simplemente por la aparición de un virus microscópico.

El pensamiento binario es fascista, pues sus certezas absolutas se adaptan siempre a las estructuras mentales y textuales de un sistema opresivo, moviéndose como pez en el agua dentro del orden establecido.

Por el contrario, el pensamiento no binario siempre tendrá dudas, y deberá luchar tanto en el plano material como simbólico para deconstruir añejas estructuras arquetípicas que, como una gallina engañada, cree que empolla huevos mientras está sentada sobre bolas de marfil.

Alejandro Lamaisón

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