DENUNCIA POR EXTORSIÓN

Detenida por extorsión

Detenida por extorsión

Un crimen

Una mujer de 30 años fue detenida en San Nicolás acusada de extorsionar a hombres, obtener fotos íntimas de ellos y luego exigirles dinero para no subirlas a las redes sociales, informaron este jueves fuentes policiales. El arresto se realizó inmediatamente ni bien se conoció  la denuncia de una de sus víctimas.

A diferencia de los espías de la A.F.I. y todo el entorno presidencial del gobierno de Cambiemos esta mujer no fue llamada a indagatoria para prestar declaración y luego de unas horas salir nuevamente en libertad. Quedó presa.

Se cae de maduro que cualquier tipo de vigilancia, escucha o fotofilmación a una persona sin la autorización de un juez siempre tiene un solo objetivo: manipular, extorsionar o destruir a la víctima. Entonces: ¿Qué diferencia hay entre un crimen ejecutado por una ciudadana común y un delito llevado a cabo por una red de agentes del estado, funcionarios y periodistas afines al entorno presidencial?

Nuevamente, la insoportable perennidad de un sistema perverso y corrupto que aún no ha podido ser desmantelado en los 40 años de democracia, tiene sus apariciones casualmente siempre en los gobiernos de tinte neoliberal.

Las víctimas

Las escuchas y el espionaje ilegal realizado durante el período de Mauricio Macri también tenían como finalidad la extorsión de las cuales podrían ser víctimas jueces, políticos, periodistas, etc., pero en este caso los objetivos era exclusivamente con fines mafiosos. El obligar a declarar a personas en contra de su voluntad o a realizar falsas denuncias a través de los medios también constituye un acto criminal por donde se lo mire, muy similar al de la señorita de dudosa reputación de San Nicolás.

Pero esta no es la única vez que este modus operandi lo utiliza la maquinaria del macrismo. Este sistema de extorsión  enquistado en la política de cambiemos parece que se perpetúa en esta nueva gestión a través de la actitud de los legisladores de la cámara de diputados.

Hay un sector de Juntos por el Cambio que en estos momentos maneja la mayoría en el congreso o está en condiciones de bloquear una sesión, por lo que pueden obligar al presidente de la cámara a que trate sólo los temas que ellos quieren.

Pretenden extorsionar a la democracia impidiendo la actividad en el congreso a través del consenso previo, es decir solamente estarían dispuestos a tratar lo que ellos quieren que se trate. De los temas que no están de acuerdo o de lo que no les gusta automáticamente bloquean la actividad del congreso mediante el mecanismo de la no presencia o falta de cuórum.

Este es el contexto parlamentario en el que el presidente de la cámara Sergio Mazza deberá mostrar sus dotes de político ya que en senadores el frente de todos tiene mayoría, pero en diputados no y tiene que negociar con varios bloques para lograr la media sanción del impuesto a las grandes fortunas y a la expropiación de Vicentin.

Juntos por ningún cambio

Lejana se nos presenta la esperanza de que algo cambie.

Durante todo el gobierno de Macri puntualmente se manejó así y así seguirá. Este estado de las cosas demuestra apodícticamente el desapego que tienen los “guardianes de la república” por el poder legislativo.

La prueba está en que en estos tres últimos meses y en el marco de la pandemia (trabajando en forma virtual o mixta), ya hubo más sesiones que los cuatro años de Juntos por el Cambio.

Solamente trabajar sobre los que ellos tienen la seguridad de que hay consenso no puede ser el límite. Por ejemplo: saber de dónde vamos a sacar recursos en el marco de la pandemia y el impuesto a la riqueza son leyes que deberían salir en forma urgente y ellos saben que no pueden salir por D.N.U, por lo tanto extorsionan.

Y si una habitante de la nación puede ser llevada presa por extorsión, entonces se debería denunciar en mayúsculas a Juntos por el Cambio por la extorsión legalizada que realizan estos legisladores al Congreso Nacional.

Quizá sea esta una forma de negar aquella frase que sostenía el personaje de Roberto Arlt en Los siete locos: “los poderes no existen. Existen los hombres que ocupan los cargos del poder y que terminan siendo una asociación de rufianes que se unen bajo la protección de fueros para delinquir legalmente”.

Alejandro Lamaisón

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