El fin de la Crítica

La imagen representa la grieta entre los argentinos

redes sociales y medios dominantes

Exactamente dentro de cinco meses serán las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Es una posibilidad razonable que por causa de la recesión económica motivada por la pandemia y ahora, por el estallido social detonado por asesinato de Foyd la diferencia entre republicanos y demócratas se haya profundizado de manera ostentosa.
Sin embargo la realidad demuestra que las nuevas tácticas de marketing político consisten en atacar el disenso y polarizar en dos sectores enfrentados a la sociedad. Esta estrategia viene dando resultados óptimos desde hace varios años, tanto en el país del norte como en latino-américa y en la mayoría de los países europeos.
Acá en la Argentina se la conoce como “grieta”.
En este sentido, esta nueva imposición binaria de ver el mundo en el que los grises no existen, ha generado en la sociedad la idea de percibir al otro, al que piensa diferente como un ser despreciable, susceptible de endilgarle las más repugnantes y ofensivas diatribas para descalificarlo.
Precisamente, algunos medios de comunicación y principalmente las redes sociales son las que profundizan desde hace tiempo esta separación entre dos mundos ilusoriamente opuestos.
La manera abusiva en las que los usuarios de Facebook “cortan y pegan” el sinnúmero de críticas pre-elaboradas hacia ambos lados no hace más que estimular la atrofia de la independencia de criterio.
La pereza de tener que argumentar o fundamentar una posición hace que publiquemos a troche y moche cualquier expresión descalificatoria hacia el que tiene una manera de pensar distinta a la nuestra. El disidente, aquel que tiene cabeza propia queda excluido, de tal manera que se destruye todo pensamiento crítico y por ende la posibilidad de una síntesis dialéctica constructiva.
Negar la adhesión al kirchnerismo se traduce como adhesión a Macri y negar la adhesión al macrismo significas estar a favor del kirchnerismo.
La mayoría de los comentadores y animadores mediáticos carecen de propuestas o proyectos, limitándose a espolear la profundidad de la grieta a través de argumentos reaccionarios, mientras que los adictos a las redes, mediante memes, imágenes macro y shitpostings reproducen bufonadas y sarcásticas fake news que fabrican los que realmente manejan el pensamiento y el sentido común.
Es impensable un razonamiento individual, una tercera posición sin ubicarse de uno o del otro lado de la grieta. Esta combinación de no asumir que lo opuesto a las propias convicciones se puede componer de múltiples modos de concebir y realizar la política para adherir a un proyecto superador tiene la lógica binaria de constituir un escenario muy preocupante que nos acerca cada vez más a una trama de relaciones sociales basadas en la exclusión y la negación del otro.
El peligro de esta concepción de ejercer la política es la eliminación de nuestra capacidad de reflexionar, de ejercer la utopía de soñar un mundo mejor y por ende la de evitar que a través de la acción política intentemos cambiar “la ley y el orden” de las cosas.
La incertidumbre en la que estamos inmersos poco ayuda a la acción y es de reconocer que “la utopía máxima de cambiar el mundo ha cedido su lugar de privilegio a la utopía mínima de sobrevivir”.
Pero vale la pena el intento.

Alejandro Lamaisón

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