CUANDO LA ESTUPIDEZ REEMPLAZA AL DEBATE

El poder de la estupidez

EL AVANCE DE LA ESTUPIDEZ SOBRE LA DISCUSIÓN RACIONAL.

El cuerpo de legisladores de la oposición al gobierno de Alberto Fernández ya ha demostrado sus limitaciones argumentativas en el ámbito de la discusión parlamentaria, por lo que desde hace tiempo han encontrado en los canales de televisión el ámbito propicio para ejercer su exiguo discurso político.

A pesar de esta propensión que sienten los representantes de Juntos por el Cambio a guarecerse bajo la parcialidad protectora del periodismo amigable, Sergio Massa intentará convencer a los jefes de los interbloques de la Cámara de las bondades de las sesiones virtuales.

De no lograrlo, se aceptará la presencia de los legisladores in situ bajo la responsabilidad de quienes lo hagan, aunque el personal administrativo del Congreso tiene serios reparos de trabajar en situación de peligro inminente de contagio.

Por tal motivo, es probable que, para satisfacer los deseos de la oposición, se adecúe el CCK para realizar las sesiones en presencia de los legisladores que quieran concurrir personalmente y de manera virtual los que no lo hagan.

En una breve charla vía zoom desde París, Macri instruyó a sus más devotos partidarios, entre ellos Bulrich, Iglesias, Negri y Ritondo a evitar por todos los medios el tratamiento en el Congreso de la reforma judicial, dado su complicada situación respecto al espionaje ilegal.

También darán pelea para que no se apruebe el impuesto por única vez a las grandes fortunas, pero para esto el establishment y las usinas de los medios afines ya estarían funcionando a pleno, generando respuestas extrañas en algunos sectores de la población.

Tal es así que durante la tarde del martes un grupo de manifestantes bajo la consigna “No al asalto de la República” fueron detenidos por la fuerza policial ya que intentaban entrar por la fuerza al Congreso.

Una de las grandes creaciones de la naturaleza es haber distribuido la estupidez de manera equitativa por todas las clases sociales y estamentos que conforman los grupos humanos.

Precisamente, confirmando esta regla,  el frente anticuarentena vuelve a la carga bajo la acusación de “Terrorismo Sanitario” contra las medidas implementadas por Alberto Fernández para frenar los picos de muertes por el coronavirus.

Los firmantes, entre ellos Santiago Kovadloff, Luis Alberto Romero y Juan José Sebreli; los artistas Luis Brandoni y Maximiliano Guerra, y científicos como Sandra Pitta (Conicet) se refieren al  “uso ilegal del terror sanitario” para oprimir a las masas.

Mientras tanto, el colapso de los centros de salud se acerca cada día más, no tanto por falta de camas y respiradores, sino por el agotamiento de los médicos y enfermeros que a veces no tienen tiempo ni siquiera para comer.

Esta situación desesperante confirma la tesis sorprendente de llegar a descubrir cómo personas que considerábamos racionales se comportan más de una vez de forma  “desvergonzadamente estúpida”, y como estos actos de maldad inconsciente afloran “en los peores lugares y en los peores momentos”.

Y serán los trabajadores de la salud caídos en la primera línea de combate el espantoso corolario de esta amarga realidad.

Alejandro Lamaisón

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