EL SOL DE MAYO VIENE ASOMANDO  

Muchas veces nos hemos preguntado si el 25 de mayo de 1810 simboliza realmente una revolución emancipadora o representa el primer y más importante golpe de estado de nuestra historia.

ENTRE LA REVOLUCIÓN Y EL GOLPE DE ESTADO, 25 DE MAYO: LA REVOLUCIÓN INCONCLUSA

MARIANO MORENO Y EL 25 DE MAYO

Muchas veces nos hemos preguntado si el 25 de mayo de 1810 simboliza realmente una revolución emancipadora o representa el primer y más importante golpe de estado de nuestra historia.

Podría aseverarse que la respuesta tiene un poco de ambos componentes.

Una revolución es un cambio político violento que se realiza desde abajo, en el cual las masas son las protagonistas y artífices de la transformación del aparato estatal y de la sociedad por completo.

La revolución es un proceso por el cual la masa toma el poder de forma violenta, instigados por los líderes revolucionarios. Por ende, para hablar de revolución es imprescindible que se lleve a cabo desde abajo; es decir, que sea el pueblo llano quien la protagonice, de lo contrario estaríamos ante la presencia de otro fenómeno, que podría ser, por ejemplo, un golpe de Estado o golpe Institucional.

Mariano Moreno lo tenía muy claro, y en esa presunción escribió el Plan Revolucionario de Operaciones, que era sin dudas el esquema práctico y político de cómo llevar adelante la revolución sin darles tregua a los restauradores del viejo orden colonial.

A tal punto pretendía romper con el modelo establecido y establecer el imperio de la razón que, a semejanza de Robespierre, estaba dispuesto a aplicar “el terror y la muerte” al que pensara diferente.

Moreno tenía un plan revolucionario y marchaba a la vanguardia de la historia, pero a diferencia de los revolucionarios franceses no tenía un pueblo que lo apuntalara. El pueblo con hambre fue el motor de la revolución Francesa.

La revolución de Mayo es diferente. Es una revolución sin pueblo y los que hacen la revolución son las clases acomodadas. El populacho no tiene cabida en la gesta de mayo y en muchas provincias  ni siquiera se entera de la revolución.

Es una revolución minoritaria de una elite ilustrada que, aprovechando que José Bonaparte desplaza a Fernando VII de España, las colonias dejan de estar bajo dominio español.

EL PLAN DE MAYO

El problema de Moreno es que en la revolución de mayo no lo acompaña ni una burguesía revolucionaria ni “el pueblo bárbaro” de las provincias, como él mismo los denominaba ya que nunca tuvo un buen trato con los diputados provinciales por considerarlos “retrógradas”.

Moreno fue un jacobino sin burguesía revolucionaria y sin una masa popular que lo respalde, por lo que sus ideas majestuosas, innovadoras y orientadas hacia la constitución de un nuevo orden político se transformaron en la constitución de un orden excluyente.

Por ese motivo, más temprano que tarde, en todos los países de la región estos procesos tuvieron finalmente desenlaces no revolucionarios y fueron exitosamente redireccionadas  a favor de las élites conservadoras, quienes se limitaron a llevar adelante transformaciones fundamentales en las estructuras del Estado y no en las de la sociedad.

1810 fue el despertar de un proceso genuino de emancipación, transformación, y construcción de una Patria libre, pero sus protagonistas no supieron o no pudieron estar a la vanguardia de la historia para plasmarlo en una revolución definitiva.

El plan de Moreno era brillante, pero no tenía bases sociales ya que el pueblo y las masas nunca le interesaron. Jamás tuvo en cuenta al resto del país y a la capacidad de convocatoria de los caudillos provinciales. Y sin bases sociales no hay plan revolucionario.

Por eso debe rescatarse el pensamiento federal de Alberdi, quien sostenía respecto a la revolución de mayo que: “Es un movimiento que se hizo para suplantar la autoridad de España por la de Buenos Aires sobre las provincias”, es decir “un colonialismo interno”.

EL 25 DE MAYO INCONCLUSO

La revolución de mayo era otra forma del coloniaje, un coloniaje interno que dejaba como resultado dos países: un estado metrópoli y un país vasallo.

Un típico concepto vanguardista de los integrantes de la primera junta que heredaron sesgadamente del iluminismo de la ilustración francesa: hacer política sin el pueblo.

Alberdi fue muy crítico de la revolución ya que él tenía un enfoque federalista  y en tal sentido opinaba que la revolución de mayo se hizo para sojuzgar a las provincias.

Por ese motivo y al ponerse en contra de la centralidad de Buenos Aires debió vivir prácticamente toda su vida exiliado en Francia, lugar donde escribió la mayor parte de su obra.

Alberti representa el verdadero liberalismo integracionista, ya que proponía unificar tanto al gaucho cómo al porteño al desarrollo productivo de la nación, pensamiento diametralmente opuesto al de Sarmiento y Mitre.

Hoy, desde los grupos hegemónicos se trata de imponer una versión, una verdad, una interpretación de la historia a modo y conveniencia de quien ostenta el poder. Lejos de superar los traumas de épocas anteriores, la narrativa actual se aferra al pasado mientras manipula el presente para tratar de imponer un nuevo vasallaje neoliberal.

Una revolución que comenzó en 1810, que continuó en 1945 y que en 2004 se intentó reflotar, pero contra un enemigo que ya no está afuera, sino dentro del imaginario social del mismo pueblo argentino.

Alejandro Lamaisón

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