ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y LA CERTEZA

Evidentemente deberemos acostumbrarnos a vivir en la incertidumbre durante los próximos dos años (o quizá los próximos 100).

EL ACUERDO CON EL FMI IMPLICA UNA SOLUCIÓN A CORTO PLAZO ELIGIÉNDOSE EL MAL MENOR, PERO EL FUTURO ES EXTREMADAMENTE COMPLEJO Y PREOCUPANTE.

VIVIR EN LA INCERTIDUMBRE

Evidentemente deberemos acostumbrarnos a vivir en la incertidumbre durante los próximos dos años (o quizá los próximos 100).

Los creadores de este endeudamiento infernal con el FMI no sólo se hacen los distraídos, sino que saben bien que han activado una trampa perfecta para arrinconar al actual gobierno, el cual deberá pagar una deuda fraudulenta que no adquirió para no caer en default pero a su vez deberá intentar mejorar la vida de todos los argentinos para no perder las elecciones.

Incluso deberá luchar contra la atrofia de la memoria de la mitad de los argentinos, de la cual se han borrado, trabajo mediático de por medio, los cuatro años del “Gran Endeudador”  para que se culpabilice al Frente de Todos de la situación límite a la que hemos llegado.

El problema se solucionó a corto plazo eligiéndose el mal menor, pero el futuro es extremadamente complejo.

Se despeja el problema de los vencimientos y hay oxígeno para dos años y medio, más los diez años de facilidades extendidas. Se pagó 721,5 millones de dólares más los 368,4 millones de intereses. Todo parece retornar a la calma y sólo queda mirar hacia adelante.

Se dice que no habrá ajustes en lo formal, pero en la realidad los ajustes ya comenzaron desde el momento en que se otorgó el colosal préstamo.

  • Se ajustó el régimen jubilatorio a través de modificar de manera inconstitucional una ley por decreto.
  • La inflación de más del 50 por ciento implica una variable de ajuste en los sueldos.
  • Se admitieron las exigencias del déficit cero para el 2024, lo que implicará sí o sí una reducción de los gastos del Estado en áreas fundamentales.
  • Desde el momento en que se efectuó el primer pago se aceptaron las reglas del FMI y quedamos condicionados definitivamente al pedirles prestado 5.000 millones de dólares más para aumentar las reservas del Banco Central.
  • El FMI tendrá nuevamente su oficina en el Banco Central para controlar y dirigir la economía argentina por dos años y medio. De allí decidirá, de acuerdo a las remisiones trimestrales, en que gastamos, como lo hacemos y que se deberá ajustar.

En definitiva, nuevamente la pérdida de nuestra soberanía monetaria y la aceptación resignada de un co- gobierno económico, inadmisible para un país soberano como es la República Argentina, pero inevitable para seguir en la lucha.

A pesar de esta situación vergonzante, debemos tener en cuenta que este triunfo pírrico era insalvable ante el poder devastador de un organismo que fue creado después de la segunda guerra mundial para tener sometidos a los países de la periferia.

A la manera de advertencia, por las dudas de que no se cerrara el acuerdo, el poder de fuego del FMI ya se hacía manifiesto en el incremento desmesurado del dólar en las últimas dos semanas previas a la negociación, en el aumento del riesgo país, en la baja de los bonos argentinos en el mercado internacional y en la presión mediática del multimedio al servicio del capitalismo transnacional.

EL FIN DE LA INCERTIDUMBRE

En este estado de incertidumbre, cabría preguntarse si estamos condenados a someternos de por vida a la ley de la selva o existiría la posibilidad de acudir a la ley internacional y por medio de la aplicación del derecho intentar salir del “estado de naturaleza” a la que nos somete el imperio americano.

Si el FMI violó el artículo 1° de su convenio constitutivo cuando no se le pidió ningún tipo de garantía a Macri cuando los objetivos no se cumplieron ¿Por qué no denunciarlo?

Si el FMI violó el artículo 6° de su convenio constitutivo al no denunciar la fuga una vez detectada y reconoce que no se cumplieron los objetivos del stand by ¿Por qué no utilizar la ley para dilucidar el fraude de la deuda?

Ante estas violaciones, la convención de Nueva York de 1947, en su artículo 9° sección 32 dice que cualquier gobierno puede acudir a la Corte Internacional de Justicia a pedirle una opinión consultiva sobre los posibles abusos o infracciones realizados por el FMI (Derecho Internacional de las Naciones Unidas).

Cuando un organismo internacional, por acción u omisión (el FMI) incumple con sus normas, el país damnificado puede hacer las denuncias pertinentes, apelando a la Justicia Internacional, fuente de todo “principio moral universal que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde”.

¿Por qué el gobierno no recurrió a este organismo de Justicia y cerró el acuerdo tan pronto?

Una razón puede ser por la presión de los mercados, la cual haría insostenible la gobernabilidad.

Otra puede ser que el gobierno haya tomado como referencia el desempeño de la justicia argentina en los últimos años.

Si fue esta última, con la decadencia moral de nuestros jueces, no hay duda que salimos ganando por varios cuerpos.

Alejandro Lamaisón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.