COMUNIDADES INDÍGENAS AL BORDE DEL EXTERMINIO

El desprecio por las comunidades indígenas que ha manifestado el presidente de Brasil Jair Bolsonaro desde que llegó al poder se demuestra en la reducción del financiamiento de las agencias de protección ambiental y de protección de las comunidades autóctonas, en la sustitución de funcionarios públicos experimentados por personal militar y en la campaña en contra del cumplimiento de la normativa ambiental como las multas. “El gobierno está dando luz verde a las redes criminales. El ambiente sobre el terreno es de miedo”, dijo César Muñoz, director de Human Rights Watch en un informe desesperado para que la sociedad tome conciencia del genocidio.

DETRÁS DE LOS ASESINATOS A INDÍGENAS Y DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS EXISTEN PROBLEMAS ESTRUCTURALES VINCULADOS DIRECTAMENTE CON EL AVANCE DE LAS ACTIVIDADES EXTRACTIVISTAS.

ASESINATO DE INDÍGENAS

El desprecio por las comunidades indígenas que ha manifestado el presidente de Brasil Jair Bolsonaro desde que llegó al poder se demuestra en la reducción del financiamiento de las agencias de protección ambiental y de protección de las comunidades autóctonas, en la sustitución de funcionarios públicos experimentados por personal militar y en la campaña en contra del cumplimiento de la normativa ambiental como las multas. “El gobierno está dando luz verde a las redes criminales. El ambiente sobre el terreno es de miedo”, dijo César Muñoz, director de Human Rights Watch en un informe desesperado para que la sociedad tome conciencia del genocidio.

Según un informe reciente de HRW, de los más de 300 casos de asesinato de indígenas en la última década, solo 14 se llevaron ante un juez, dado que muchas veces los inspectores de policía ni siquiera visitan la escena del crimen e incluso ni siquiera se hacen las autopsias correspondientes.

Ante la desidia del actual gobierno, los funcionarios de la estatal Fundación Nacional del Indio (Funai) paralizaron este jueves sus actividades y se sumaron a la jornada nacional de protestas de activistas e indígenas por el asesinato del periodista británico Dom Phillips y del indigenista Bruno Araújo Pereira en la Amazonía brasileña.

INDÍGENAS EN ALERTA

Funcionarios de la Funai y representantes de los movimientos indígenas se congregaron en diversas ciudades de Brasil, entre ellas la capital, Brasilia, con carteles con las fotos de Phillips y Araújo Pereira y en los que se clamaba por «Justicia» frente a sus muertes.

La paralización por 24 horas de las actividades en la Funai se produce con el objetivo de presionar al Gobierno del presidente Jair Bolsonaro para que abra una «investigación amplia de la cadena del crimen en la Amazonía» y proteja a sus guardianes, principalmente los pueblos originarios.

En Río de Janeiro, otro grupo más reducido de personas se concentraron y les rindieron homenaje a las víctimas con una versión remix de la canción indígena «Wahanararai» que fue cantada por el indigenista durante su última visita al pueblo Ticuna.

El video de Araújo Pereira, rodeado de indígenas y cantando en su idioma, circuló esta semana con fuerza en las redes sociales.

Los manifestantes en Río de Janeiro también alzaron su voz en protesta contra la «indiferencia» frente a las comunidades indígenas y las políticas antiambientalistas de Bolsonaro, cuyo discurso y la reducción de la fiscalización promovida por su Gobierno es asociado al aumento de la deforestación y la minería ilegal en la Amazonía.

El «Fuera Bolsonaro», que se convirtió ya en una consigna de los movimientos populares de oposición, volvió a sentirse así este jueves en Río de Janeiro durante la protesta por la muerte del periodista y del indigenista.

Las protestas tuvieron lugar horas antes de la liberación de los cuerpos por parte de las autoridades forenses en la capital brasileña y de sus traslados a Río de Janeiro, en el caso del periodista, y Recife, del indigenista, donde serán velados y sepultados.

SICARIOS CONTRA LOS INDÍGENAS

En el contexto de la investigación para editar un libro sobre las amenazas que sufren los indígenas de la región a manos de mineros, pescadores y taladores ilegales, se detuvieron ocho sospechosos de haber participado en la muerte del colaborador del diario británico The Guardian y del indigenista.

Uno de los detenidos confesó el crimen y condujo a las autoridades hasta el lugar en donde los cuerpos fueron descuartizados, incinerados y enterrados, diez días después de la desaparición, a unos tres kilómetros selva adentro del río en que las víctimas fueron interceptadas y asesinadas.

Los tres presos hasta ahora son los hermanos Amarildo y Oseney da Costa Pereira, el primero de los cuales es tratado como reo confeso, y el también pescador Jefferson da Silva Lima, detenido posteriormente. Los dos hermanos ya habían tenido anteriormente diferencias con el indigenista, quien los había denunciado por pesca ilegal en el Vale do Javarí, una recóndita región amazónica próxima a la triple frontera con Colombia y Perú.

Detrás de los asesinatos a indígenas y defensores de derechos humanos, existen problemas estructurales vinculados directamente con el avance de las actividades extractivas que responden a intereses de las corporaciones con acuerdos estatales, tales como la deforestación, la presencia de militares «regulares e irregulares», la minería ilegal y la pandemia.

Si no se detiene ya la política fascista- extractivista del gobierno de Bolsonaro, los ataques genocidas hacia los indígenas no sólo llevarán a la extinción de varias tribus autóctonas, sino también a la destrucción del medioambiente local y en pocos años al exterminio total de la vida sobre el planeta.

Alfredo Di Masetto

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