FORMATEAR NUESTRA CONSCIENCIA

No es necesario ser Funes el memorioso para tener consciencia de lo que sucedía en este país hace apenas dos años ni tampoco caer en la ingenuidad de suponer que nuevas caras puedan cambiar algo, ya que los candidatos del partido que gobernó son exactamente los mismos, con pequeñísimas excepciones en los cuadros inferiores.

¿PUEDE UNA CAMPAÑA POLÍTICA ELIMINAR DE NUESTRA CONSCIENCIA LO QUE SUCEDIÓ HACE APENAS DOS AÑOS?

PROMESAS DE HACER LO QUE NO HICIERON

No es necesario ser Funes el memorioso para tener consciencia de lo que sucedía en este país hace apenas dos años ni tampoco caer en la ingenuidad de suponer que nuevas caras podrían cambiar algo, ya que los candidatos del partido que gobernó son exactamente los mismos, con pequeñísimas excepciones en los cuadros inferiores.

Quienes hicieron caer las jubilaciones reales un 19,5 por ciento, aumentaron las edades de varios sectores para jubilarse, eliminaron la gratuidad de los medicamentos y redujeron el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de 65.000 a 30.000 millones de dólares piden a los jubilados que los voten.

Quienes intentaron cerrar 26 escuelas a toda costa y eliminar las escuelas rurales y del Delta, eliminar los fondos para la educación pública porque “nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad” y degradaron el Ministerio de Educación a Secretaría ponen a la educación como eje de campaña.

Quienes utilizaron el Estado para implantar un plan sistemático de espionaje político ilegal como método de dominación y extorsión, al mejor estilo de la mafia calabresa, piden que los voten para recuperar los principios republicanos de libertad y transparencia violados por un gobierno populista.

Quienes rebajaron la salud pública al nivel de secretaría, dijeron que no abrirían más hospitales, dejaron vencer millones de vacunas e hirieron de muerte los recursos humanos del área de salud, piden el voto de una población que supera de a poco el Covid gracias a una irreprochable campaña de vacunación.

Quienes ocultaron sin ningún cargo de consciencia durante un año la ubicación de un submarino con 40 tripulantes argentinos muertos a sus familiares, avalaron el asesinato de Maldonado y Nahuel, apoyaron un golpe de estado de un país hermano y encarcelaron presos políticos sin sentencia efectiva, piden el voto para terminar con la inseguridad.    

Quienes aumentaron el 3000 por ciento el precio de los servicios públicos y de los combustibles, de manera tal que lograron transferirle todos nuestros magros ingresos a las multinacionales en muy poco tiempo, que llegaron a cerrar 25 empresas y 80 comercios por día y reprimarizaron la producción nacional, prometen mejorar los salarios y aumentar las exportaciones

Quienes derogaron todo tipo de subsidio social para dárselos a las empresas privadas, quienes se burlaron de que la clase trabajadora aspirara a tener plasmas, automóviles o realizar algún viaje al exterior, pues “era una ficción”, prometen “una sociedad con equidad y movilidad social ascendente”.

Quienes hablan del mal manejo de la economía de este gobierno y piden que los votemos endeudaron el país por 100 años con la timba financiera, la fuga de capitales y la ineptitud de los funcionarios que ocuparon el ministerio de economía y el Banco Central.

CONSCIENCIA DE QUE NADA ES IMPOSIBLE

Si tomamos conciencia desde el punto de vista intelectual que todas las ideas económicas pueden ser válidas, no deberíamos subestimar al neoliberalismo por el simple hecho de que quienes lo aplicaron lo utilizaron para desfalcar.

A pesar de que esta ideología exalta el egoísmo y la desigualdad a la vez que rechazan la solidaridad y la justicia social, es una teoría fundamental en la historia del pensamiento económico del siglo XX. No en vano en 1976 su máximo exponente, el norteamericano Milton Friedman, ganó el premio Nobel de Economía por sus resultados en los “campos de análisis del consumo, teoría monetaria y demostración de la complejidad de la política de estabilización”.

Pero el uso que le dieron quienes pretenden que los volvamos a elegir para gobernar fue tan depravado que su aceptación resulta demencial y poco seria para cualquier economista que se precie de tal.

Salvo que el macrismo haya sido un grupo de idiotas analfabetos en cuestiones de estado, los resultados de su gestión se parecen más a una asociación ilícita de CEOS que se unieron para saquear la República Argentina que a un gobierno con consciencia liberal.

Hasta que perdieron las elecciones hace un año y medio y sin pandemia, la actividad económica cayó a los lugares más bajos del planeta y los argentinos quedamos de un día para el otro debiéndole al FMI el 97,7 % del producto bruto interno.

En menos de cuatro años Juntos por el Cambio generó las mismas cifras negativas que la suma de los períodos Menem-Alianza en poco más de diez, reprimarizó la economía, incrementó la timba financiera y provocó el industricidio de las empresas vendiéndolas a valor de remate.

Rufianes o inoperantes, jamás se vio en la historia contemporánea la incongruencia casi surrealista de que un gobierno que defaulteara su propia deuda y produjera el endeudamiento más colosal de la historia mundial, pretenda regresar a los veinte meses a través del voto popular.

Si no tomamos conciencia de lo que nos hicieron, aunque parezca una ironía del destino, ellos pueden volver y confirmar las estrofas de Serrat: 

“De vez en cuando la vida

Nos gasta una broma

Y nos despertamos sin saber que pasa

Chupando un pavo sentado

Sobre una calabaza”

Alejandro Lamaisón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *