HIPOCRESÍA O DECISIÓN APRESURADA

Luego de la lamentable decisión del gobierno argentino de votar en la ONU alineado con EEUU para suspender a Rusia del Consejo de Derechos Humanos, muchos argentinos deberíamos aceptar de una vez por todas que las interminables decepciones a las que nos tiene acostumbrado Alberto Fernández ya forman parte del escenario cotidiano del Frente de Todos. 

ARGENTINA, CÓMO BOLIVIA, BRASIL O MÉXICO, SE PUDO HABER ABSTENIDO SIN APOYAR POR ESO A RUSIA, MÁXIME SI TENEMOS EN CUENTA QUE HACE APENAS DOS MESES EL PRESIDENTE ARGENTINO Y SU PAR RUSO SE REUNIERON EN EL KREMLIN PARA NEGOCIAR ACUERDOS PARA AMPLIAR Y RENOVAR EL SISTEMA FERROVIARIO ARGENTINO Y PARA LA IMPORTACIÓN DE PRODUCTOS RUSOS

LOS DISPARADORES DE UNA DECISIÓN POLÉMICA

Luego de la lamentable decisión del gobierno argentino de votar en la ONU alineado con EEUU para suspender a Rusia del Consejo de Derechos Humanos, muchos argentinos deberíamos aceptar de una vez por todas que las interminables decepciones a las que nos tiene acostumbrado Alberto Fernández ya forman parte del escenario cotidiano del Frente de Todos. 

Argentina, cómo Bolivia, Brasil o México,  se pudo haber abstenido sin apoyar por eso a Rusia, máxime si tenemos en cuenta que hace apenas dos meses el presidente argentino y su par ruso se reunieron en el Kremlin para negociar acuerdos para ampliar y renovar el sistema ferroviario argentino y para la importación de productos rusos.

¿Estaremos sometidos a una extorsión para que el acuerdo con el FMI se sostenga; será pura y simplemente una cuestión de postura ideológica del presidente cuyas últimas decisiones coquetean impúdicamente con el establishment o será simplemente una más de las amañadas estrategias de la realpolitik?

Si realmente la ONU quisiera condenar las violaciones a los derechos humanos podrían comenzar con sancionar al principal agresor del mundo: los Estados Unidos, o por denunciar el sionismo israelí cuya violación de los derechos de 2 millones de habitantes del enclave costero de la Franja de Gaza ha sometido a este pueblo a un bloqueo criminal desde el año 2006, convirtiéndolo hoy en el campo de concentración a cielo abierto más grande del mundo.

La acción hipócrita de EEUU, cuyo imperialismo económico, político y cultural agrede al mundo desde hace más de cien años, nadie la cuestiona y son los gobiernos como el de Argentina los que esperan obtener alguna migaja del imperio, pese a que con esta actitud servil ni siquiera se logró una leve baja en la sobretasa de intereses con el FMI.

Los argentinos y principalmente los peronistas, ante la desesperación por sacar del poder un gobierno cuyas políticas económicas nos llevaron a ser uno de los países más endeudados del mundo, terminamos votando un frente que se fragmenta de a poco y nos somete nuevamente al mito de Sísifo: el absurdo de empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo.

Precisamente, esta postura errática nos obligan a posicionarnos en un conflicto internacional donde nadie sabe lo que en realidad sucede, dado la información sesgada de las grandes cadenas noticiosas.

En conclusión, desde Irak a Afganistán, desde Siria a Somalia, la política internacional es un verdadero ensayo sobre la hipocresía en la que los seres humanos, protagonistas o espectadores, no somos más que las simples fichas de un escalofriante juego de ajedrez.

En 1914, cuando el archiduque Francisco Fernando es asesinado por un anarquista, comienza la primera guerra mundial en la que culmina el proceso expansionista- imperial del capitalismo del sigo XIX.

La segunda guerra mundial inicia la segunda fase del capitalismo en la que la apropiación de los mercados dividió al mundo en dos grandes potencias.

En estos momentos, existe una tercera guerra mundial encubierta cuyo objetivo es la apropiación de las materias primas necesarias para la tercera fase del capitalismo declarada a partir del fin de la pandemia y la guerra Ucrania- Rusia.

En definitiva se viene un nuevo orden mundial en el que Rusia, China Arabia Saudita, India están de a poco tratando de romper con la hegemonía del dólar como moneda global y crear un nuevo tipo de orden en las relaciones comerciales y financieras. Todos necesitan actualmente el dólar, pero esa fortaleza está en declive.

DECISIÓN TOMADA

Según la interpretación del grupo “Decisión Geopolítica en Acción”, lo que está pasando en Ucrania no tiene nada que ver con Ucrania y a nadie le importa en realidad la libertad  y los derechos humanos de los ucranianos.

Sí bien es importante para Rusia por el tema de sus fronteras y de su seguridad, es mucho más importante para EEUU, Inglaterra y el mundo anglosajón que Rusia termine derrotada, dado que como potencias en decadencia, necesitan imponer su moneda, su modelo de vida y su dominio imperialista a toda costa.

EEUU no pone hombres, no pone armas, no recibe refugiados, vende armas, utiliza a Ucrania y trata de hacer su negocio. De esta manera queda debilitada la Unión Europea, le pueden vender la energía que no comprarán a Rusia y la deuda la pagarán en dólares, lo cual equilibra el déficit monetario de la potencia norteamericana. Negocio redondo.

Para “Geopolítica en acción”, si EEUU e Inglaterra le ganan esta pulseada a Putin, en pocas semanas van por China e intentarán lo mismo que han inventado en Ucrania con Taiwán y empezarán una nueva guerra allí. No en vano ya están concentrando portaviones, misiles y reforzando militarmente a Taiwán.

No se trata de pensar si Putin tiene razón o si es bueno, o si Zelenski es un actor nazi disfrazado de presidente. Es geopolítica aplicada de la manera más inhumana y violenta.

Después de China es probable que vengan por el atlántico sur, dado que en declaraciones a la prensa el primer ministro británico aseguró que “el atlántico sur es una prioridad para Inglaterra”. No en vano desde hace varios años están militarizando Malvinas, reforzando con misiles, submarinos atómicos, buques de guerra y aviones las islas, para ir luego seguramente,  por la Antártida Argentina.

Vienen por Sudamérica, sólo que esta vez, a diferencia de la Gesta de Malvinas, los argentinos no les prestaremos batalla.

Por el contrario, tenemos varios candidatos a presidente que recibirán con agrado  a la delegación invasora, de la misma manera cordial con la que aceptamos alegremente que Joe Lewis se haya apropiado del Lago Escondido y de parte de nuestra reserva cordillerana del sur.

Alejandro Lamaisón

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