Desde que el prototipo de la primera computadora cuántica fue presentado en 2019 por la multinacional IBM y puesta a disposición para ser utilizada en el ámbito de la investigación, muchos científicos se dieron cuenta que la muerte física no tiene por qué ser la muerte del individuo.

LA COMPUTADORA CUÁNTICA PERMITIRÍA ALMACENAR LA RÉPLICA DE UN CEREBRO HUMANO. DICHO UNIVERSO DIGITAL REQUERIRÁ DE SERVIDORES O DATA CENTER EN DÓNDE SE ALMACENARÁN LAS EXPERIENCIAS VITALES DE LAS PERSONAS Y A PARTIR DE ÉSTAS, LA "CONCIENCIA" PODRÁ CONECTARSE DURANTE EL TIEMPO QUE ELIJAN, AUNQUE SUS CUERPOS HAYAN FALLECIDO

LA COMPUTADORA DE LA ETERNIDAD

TE VERÉ EN LA COMPUTADORA

Desde que el prototipo de la primera computadora cuántica fue presentado en 2019 por la multinacional IBM y puesta a disposición para ser utilizada en el ámbito de la investigación, muchos científicos se dieron cuenta que la muerte física no tiene por qué ser la muerte del individuo.

Los expertos se plantearon que si en la vida real existen los algoritmos que emulan el funcionamiento de las redes neuronales, recrear un cerebro humano de una persona de manera digital con todo lo que hace a su identidad e historia no sería una quimera.

Nectome, una compañía integrada por científicos formados en el MIT, asegura que en menos de veinte años se podrá hacer un back up digital del cerebro para alojarlo en la nube. Para lograr esto, se necesita que el cerebro esté fresco y conservado en un estado óptimo para su posterior reconstrucción.

Según los especialistas, existen dos grandes temas que hay que resolver de manera urgente para avanzar en esta iniciativa:

a) Por un lado terminar de comprender con mayor profundidad los procesos que ocurren en el cerebro. “Todavía no sabemos dónde está la conciencia. Sabemos que es una red total que necesita de la activación de determinadas neuronas pero no se sabe su ubicación”.

b) Por el otro, la compañía sugiere que se conecte a pacientes terminales y en estados irreversibles a una máquina con la cual se les inyectaría una mezcla de químicos a través de las arterias carótidas en el cuello mientras están vivos y bajo los efectos de anestesia.

De esta manera, el paciente moriría de inmediato y su cerebro quedaría vitrificado para que, eventualmente, se pudiera reconstruir su conectoma, es decir su mapa de conexiones entre las neuronas del cerebro.

Un conectoma es un mapa de las conexiones entre las neuronas del cerebro.

Esto podría ser la base para recrear la conciencia de una persona a través de la decodificación de más de cien mil millones de neuronas, de las cuales cada neurona puede recibir el estímulo de otras 10 mil neuronas, situación imposible de decodificar con una computadora común.

Con esa información luego se crearía una simulación computacional con la cual el paciente (o más bien su mente) volvería a la vida pero solo en formato digital, almacenada en la nube.

Una de las corporaciones que invirtieron en este proyecto (La Aceleradora Y Combinator) apoya la iniciativa de Nectome (ya aportó USD 120 mil) y lo que es más, su presidente, Sam Altman, es una de las 25 personas que se anotó en la lista de espera para probar este procedimiento cuando esté aprobado. Para eso abonó un depósito de USD 10.000, suma reembolsable en caso de que la persona se arrepienta y no quiera participar de la iniciativa.

En este sentido, Nectome ya logró recaudar más USD 1 millón en financiamiento, además de una beca federal por USD 960.000 de parte del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos para seguir con sus investigaciones.

Gracias a este aporte, la empresa ha comenzado a trabajar en su emprendimiento con Edward Boyden, un neurocientífico muy reconocido del MIT.

DE LA COMPUTADORA A LA NUBE

Para que la computadora cuántica pueda lograr su objetivo, deberá procesar la simulación de: las neuronas (86 mil millones en cada persona), los contactos entre ellas (860 mil millones), la tipología, tamaño y geometría de cada una, el potencial de la membrana, la posición del axón, la composición del árbol dendrítico y todos los procesos químicos y componentes del medio encefálico.

Asimismo, deberá almacenar y procesar una cantidad exorbitante de información, acumulada a lo largo de la vida del individuo, tales como fechas de acontecimientos históricos, músicos favoritos, conocimientos profesionales, toda la red de personas conocidas y todos los datos asociados a ella: nombre, edad, ocupación, relaciones, lugares donde se estuvo, las series de tv preferidas, tipo de chocolate preferido o grupo sanguíneo, etc.

Michael McCanna, uno de los fundadores de Nectome

Por último, se deberán establecer un conjunto de datos que conforman de manera esencial la condición humana y el lugar que se ocupa dentro del entramado social, todo dentro de lo que se suele llamar conciencia, un concepto que desde la filosofía ha provocado muchos debates.

Teniendo en cuenta que los recuerdos se almacenarían en conexiones simpáticas, resulta extremadamente complejo determinar puntualmente en qué lugar específico se encuentra tal o cual evocación mnémica, específicamente en dónde están determinadas las estructuras y los estados inconscientes.

Por tal motivo, esta nueva generación de superordenadores aprovecha el conocimiento de la mecánica cuántica —la parte de la física que estudia las partículas atómicas y subatómicas— para superar las limitaciones de la informática clásica.

Aunque la computación cuántica presenta en la práctica problemas evidentes de escalabilidad y decoherencia, permite realizar multitud de operaciones simultáneas y eliminar el efecto túnel que afecta a la programación actual en la escala nanométrica.

Cabe aclarar que esta tecnología, basándose en los principios de la superposición de la materia y el entrelazamiento cuántico, desarrolla una computación distinta a la tradicional. En teoría, sería capaz de almacenar muchísimos más estados por unidad de información y operar con algoritmos mucho más eficientes a nivel numérico, como el de Shor o el temple cuántico.

Con este tipo de computadoras, la muerte física no tiene por qué ser la muerte del individuo ya que permite conservar sin prescripción de tiempo la vida intelectual, nuestro cerebro, nuestros momentos, nuestras ideas, nuestros pensamientos.

El amor de de dos personas almacenados para siempre en la nube. Belleza y profecía distópica en Black Mirror.

Asimismo, como el procedimiento es 100% letal, los investigadores apuntan a proponer esta opción para pacientes en estado terminal y que estén dispuestos a someterse a este proceso de eutanasia.

¿Qué pasaría si, cuando cierres los ojos por última vez, tu alma pudiese ser trasplantada en la nube, donde existiría para siempre, entre unos y ceros?

Ya no tendríamos que preocuparnos nunca más por aquella atávica moral religiosa que nos hacía perder el sueño ante la angustia de no saber si existe el cielo o el infierno.

Más precisamente, sería la nube el destino irreversible de nuestras almas y la computadora con su Big Data el Gran Dios que juzgará si merecemos o no el paraíso o el infierno cuántico.

Alejandro Lamaisón

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