Si el mundo tuviera la posibilidad de observar personalmente el genocidio que está cometiendo Netanyahu en Gaza, los periodistas quedaríamos eximidos de ser tratados como antisemitas cuando describimos incrédulos y horrorizados el inminente exterminio.

QUIENES DENUNCIAN LA DESTRUCCIÓN DEL HOSPITAL AL-SHIFA CON EL ASESINATO DE PACIENTES Y MÉDICOS ADENTRO SUELEN SER CONSIDERADOS ANTISEMITAS. EL MUNDO ES TESTIGO Y SACARÁ SUS PROPIAS CONCLUSIONES

LA CONSPIRACIÓN DE LOS ANTISEMITAS

LOS NUEVOS ANTISEMITAS

Si el mundo tuviera la posibilidad de observar personalmente el genocidio que está cometiendo Netanyahu en Gaza, los periodistas quedaríamos eximidos de ser tratados como antisemitas al momento de describir incrédulos y horrorizados el inminente exterminio.

Tal es la censura y la intolerancia que, como la matanza al pueblo palestino fue analizada por la Corte Internacional de Justicia (máximo tribunal de la ONU) y ésta dictaminó que la ocupación ilegal israelí es un crimen de guerra, Netanyahu acusó inmediatamente a los integrantes de dicho organismo de antisemitas. 

Asimismo, a muchos artistas internacionales que se han pronunciado en contra de la masacre, entre ellos Roger Waters, se les cayeron los contratos en la mayoría de los países en los que tenían programada su presentación.

También son objeto de campañas de desprestigio intelectuales, periodistas o políticos que señalan los crímenes israelíes. La última afectada ha sido la filósofa y feminista Nancy Fraser, judía estadounidense. Su participación en una serie de conferencias en la Universidad de Colonia, Alemania, acaba de ser cancelada por haber firmado un manifiesto de apoyo a Palestina en el que se condena el sistema de apartheid israelí.

Cuando hace unos días la relatora de Naciones Unidas Francesca Albanese presentó su informe sobre Gaza titulado “Anatomía de un genocidio”, voces israelíes y el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos la acusaron de tener “un historial de comentarios antisemitas”.

¿Hemos llegado a la locura de establecer que todos los manifestantes judíos que se concentraron en la Estación Central de Nueva York para repudiar la carnicería humana en Gaza son todos antisemitas? Cientos de miles de judíos en todo el mundo rechazan públicamente la masacre, la ocupación y el apartheid, y no por ello son antisemitas.

La tergiversación del «odio al judío» sólo contribuye a atrofiar la historia, a distorsionar la terrible experiencia y sacrificio del pueblo israelí para enfrentar heroicamente al antisemitismo real.

El judaísmo, la identidad judía, la historia judía, no debería usarse en una burda campaña política, tan miserable cómo la intención de Netanyahu para perpetuarse en el poder, tan deshumanizante como la repetición del Holocausto.

TODOS SOMOS ANTISEMITAS

No somos antisemitas y para demostrarlo sobran los hechos (no las interpretaciones) que la realidad nos demuestra a diario.

Uno de los tantos ejemplos que podríamos tomar es la última masacre del Estado de Israel perpetrada sobre el Hospital al- Shifa. 

Durante la salvaje incursión, el ejército israelí disparó contra pacientes en sus camas y contra médicos que se negaron a abandonar a los enfermos. También separaron a las personas en grupos con brazaletes de diferentes colores y ejecutaron a cientos de empleados del gobierno civil.

Todo lo que quedó de las víctimas de la masacre fueron cabezas humanas devoradas por cuervos, partes de cuerpos no identificados y en descomposición y cientos de cadáveres amontonados y enterrados en fosas comunes.

Esta escena, tan espeluznante como una película de terror, es la consecuencia de dos semanas de sitio del hospital más grande de Gaza que terminó en su destrucción total.

Hospital Al-Shifa en ruinas tras operaciones israelíes

El monitor de derechos humanos Euro-Med dijo que la masacre en al-Shifa había sido una de las más grandes en la historia palestina y estimó que al menos 1,500 personas habían sido asesinadas, heridas o desaparecidas, «de las cuales, la mitad de las víctimas fueron mujeres y niños». La organización también confirma que al menos 22 pacientes fueron baleados en sus camas de hospital, y que el número de desplazados, refugiados en el hospital, que se vieron obligados a evacuar hacia el sur, se estima en 25,000 personas.

Para completar la pavorosa racionalidad del exterminio, 1,200 viviendas en las proximidades de al-Shifa fueron destruidas y sus habitantes librados a la vulnerabilidad del confinamiento.

ANTISEMITAS POR VER Y NO CALLAR

Dudar de las afirmaciones del ejército israelí, el cual sostiene que la operación en al-Shifa fue de importancia estratégica y militar porque arrestaron y eliminaron a un número de supuestos miembros de Hamás y de la YIP, significará que nuevamente nos acusen de antisemitas.

Aun así, creemos que el verdadero propósito de la operación fue destruir el sistema de salud en el norte de Gaza y empeorar las ya desastrosas condiciones humanitarias, de manera tal que, entre las mutilaciones, las enfermedades y el hambre, muera la mayor cantidad posible de palestinos.

Al dejar el complejo médico no apto para su uso y la morgue incendiada, la «operación» de Israel en al-Shifa fue, de hecho, un éxito, ya que dejó fuera de servicio el hospital más grande de Gaza y aceleró el colapso social en el norte.

Si criticar los crímenes israelíes y publicarlos como una manera de presión para detener la carnicería humana es antisemitismo, la única opción que nos queda es el silencio y la permisividad.

En consecuencia, seremos testigos pasivos de la primera masacre –investigada por genocidio– que cualquier persona puede ver en tiempo real desde cualquier rincón del planeta.

Y con esta abulia moral que nos caracteriza, veremos pasar los días y los meses sin una medida política contundente para detener el holocausto, con representantes públicos y medios de comunicación enredados en un hipócrita laberinto de absolución que eximirá de los crímenes a los verdaderos verdugos de la humanidad.

Alejandro Lamaisón

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