LA MANIPULACIÓN

Los medios manipulan la mente como el legionario manípulocomo

el poder de los medios sigue haciendo de las suyas

De periodistas y mercenarios

Los mercenarios mediáticos están enojados con el gobierno.

Para ellos la historia argentina se lee desde 1810 hasta diciembre del 2015 y desde diciembre de 2019 a la actualidad. Hay cuatro años en blanco que desaparecieron de su mente como un alzheimer selectivo. Leuco, Lanata, Majul, Novaresio, Laje, Doman le demandan machaconamente al gobierno respuestas urgentes ante la parálisis de la economía (¿mundial?).

Se vuelven locos porque por causa de la cuarentena muchas pymes y negocios se vieron obligados a cerrar mientras el insensible de Alberto quiere continuar con el aislamiento preventivo para salvar vidas. Al mismo tiempo, Brasil ya lleva 50.068 muertos y Chile 7.144 muertos, siendo que tiene un tercio de la población Argentina.

Las noticias que revelan estos esbirros de la pluma demuestran que el mundo realmente enloqueció.

Tal es el caso de las escuchas ilegales. Esta semana los propios de Cambiemos que eran espiados, como Rodríguez Larreta, Emilio Monzó, Diego Santilli y hasta el obispo Jorge Lugones tendrán que declarar ante el juez Federico Villena de Lomas de Zamora.

Si bien Santilli como propio era espiado porque Macri suponía que era medio aliado de Hugo Moyano, en el caso de los ajenos cómo el obispo Lugones se lo espiaba porque sospechaban que entre el papa Francisco, el populismo chavista y Cristina estaban armando un complot político para derrocar al gobierno.

Sin embargo, esta desopilante historia, según muchos periodistas de los medios “importantes”, no es más que una opereta montada por la yegua para evitar que la justicia la investigue por robarse uno o dos PBI. No mencionan ni por casualidad que Cristina Fernández de Kirchner pide encarecidamente que se continúe con el juicio por la obra pública en su contra, aunque sea en forma semipresencial o por zoom para terminar de una vez por todas con la campaña sucia en su contra.

Vicentin

En este sentido, para los emisarios del poder mediático, el tema de la cesación de pagos de Vicentin, principal aportante de la campaña de Macri y principal deudor del Banco Nación (y de otros bancos en el mundo) ha entrado en la fase de “tirar centros” a los dueños de la empresa para que expresen el dolor y la tristeza que sienten ante el avance de un gobierno expropiador.

Según uno de sus dueños, el Banco Nación renovaba automáticamente las operaciones crediticias de la empresa ya que éste recibía el ingreso de divisas de las exportaciones y cobraba el total de las comisiones como correspondía. Por lo tanto Fernández miente.

También, según el dueño la empresa, el cien por ciento de los activos están intactos y la deuda es apenas de 800 millones de dólares que fueron invertidos en una sola de las plantas, no en toda la empresa. Y agrega que la acusación de triangulación de operaciones con Paraguay y Uruguay para evadir impuestos es una falacia creada por el gobierno para quedarse con todo. Su dueño afirma que Vicentin compra lo que le sobra a Paraguay de la cosecha de soja (que sería sembrar con soja toda la superficie del Paraguay) para traerla, darle valor agregado y exportarla pagando todos los impuestos como la ley lo indica.

Lo que no se dice es que esta empresa según el presidente de la nación viene desde hace décadas teniendo “problemas penales y judiciales que van desde estafas a bancos oficiales a las denuncias de lavado y operaciones en negro con la importación-exportación de soja”. Tampoco han publicado que los mismos dueños del Vicentin reconocieron públicamente que en sus noventa años de vida nunca perdieron tanto dinero y capital como durante el gobierno de Macri. Por supuesto, no aclaran que la pesada carga la afrontarán los empleados y los acreedores. Ellos, los dueños, jamás.

También utilizan la noticia de que la empresa chilena Latam se retira definitivamente de la Argentina. Los directivos de la aerolínea reconocieron que hasta el 2015 tuvieron un superávit sostenido, hasta que llegó el rey de los unos y durante cuatro años consecutivos de caída libre, sumado a la inflación y la devaluación, la empresa comenzó a decaer hasta tener que bajar las persianas y retirarse.

Pero como siempre, los voceros del establishment sostienen que la culpa es de los gremios aeronáuticos y de la legislación local ya que no permitieron reducir los ya magros salarios de los trabajadores.

Tener en un puño

Siempre es lo mismo.

Aun cuando todas las estructuras del sistema capitalista se tambalean ante los efectos de la pandemia el poder de los medios sigue haciendo de las suyas.

Como el gran general romano, el gran jefe manípulo que tiene a sus legionarios en el puño de su mano, los medios de comunicación, como representantes fieles del neoliberalismo, manipulan nuestro sentido común y operan en nuestro cerebro hasta lograr su objetivo final: la duda y el desconcierto.

¿Habrá que resignarse y aceptar estoicamente que una y otra vez la historia se repita y el capitalismo, con su  sagaz capacidad de resignificarse constantemente siga escamoteando la realidad a través de sus portavoces mediáticos?

¿Podremos lograr la tan ansiada independencia de criterio y repensar la realidad en el sentido que lo interesante de nuestras vidas está en lo que a veces no se habla?

Durante el mayo francés se desnudó el poder de manipulación de los medios de comunicación y se intentó crear maneras alternativas de comunicación. Fue durante ese período que nació una corriente contestataria creadora  de otras maneras de comunicar por fuera de los medios dominantes, pero al estar siempre manteniéndose al borde de la supervivencia, por razones obvias este movimiento esperanzador se derrumbó: el pez más grande siempre se comió al más pequeño.

El destino es incierto, pero la manipulación es sustantiva.

Tener independencia de criterio es, en este momento, la única posibilidad que nos queda a los argentinos de no volver a repetir los errores del pasado y sobrellevar, dentro de lo posible, el presente enmarañado y fugaz.

Invito pues a mis lectores, adláteres y oponentes a la experiencia de compartir el mundo de la discusión constructiva, de las fructíferas diferencias de opinión, ese mismo mundo que hoy se cae lentamente a pedazos por reciclar constantemente viejas miserias humanas, elevadas a su máxima expresión por causa de una extraña pandemia mundial y disfrazadas de humanismo  tras una persistente avaricia social.

Alejandro Lamaisón

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