LA MUERTE, ESA COMPAÑERA INSEPARABLE

Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante;
la Muerte que Dios te envía.

LA MUERTE POR COVID

UN PUNTO DE INFLEXIÓN: LA NUEVA OLA DE COVID TRAJO APAREJADA LA DISYUNTIVA ENTRE SALVAR LA VIDA HUMANA O UN SISTEMA ECONÓMICO CUYAS CONTRADICCIONES HACEN PELIGRAR LA PERMANENCIA DEL HOMBRE SOBRE EL PLANETA.

El mundo se encuentra en un «punto crítico» por el crecimiento imparable de casos de Covid-19. La trayectoria de la pandemia está en plena expansión y crece de forma exponencial.

Según la OMS, si se pudieran tomar medidas de aislamiento para evitar durante 15 días los contagios, vacuna de por medio, el virus podría ser controlado “en unos meses”.

Aquí estaría la solución que evidentemente ningún país del mundo estaría dispuesto a afrontar dado las pérdidas sufridas el año pasado cuando la cuarentena arrasó con las economías de todo el planeta.

La humanidad se encuentra ante una gran encrucijada porque para lograr erradicar el virus y sus variables mutantes va a ser necesario aplicar un sistema que, desde la década del 70, se quiere hacer desaparecer de la faz de la tierra con resultados bastante satisfactorios.

Estos son los gobiernos progresistas y/o populares, estados que intervienen fuertemente en la salud y el bienestar de sus pueblos, gobiernos que priorizan al ser humano antes que al mercado.

Quizá el virus nos enseñe algo si realmente queremos aprender, dado que llegó en el momento en que prospera la pobreza, la desigualdad extrema y el desprecio por la vida humana, en el que las políticas de los pueblos están diseñadas para crear y mantener la riqueza para los poderosos, pero no para acabar con la pobreza.

La hipocresía y el egoísmo de los partidos de la derecha liberal financian medios de comunicación para propagar la idea (La Nación +) de que si se mantiene funcionando la maquinaria productiva la inmunidad de rebaño llegará tarde o temprano.

También ponen dinero en espacios políticos como Juntos por el Cambio, en el que sus representantes  critican las nuevas medidas restrictivas para detener más casos de Covid con argumentos salidos de la mente de un gurka.

Entre la perversidad y la mezquindad, la derecha está en plena campaña y no les importa la gente, por eso plantea la eterna disputa economía versus salud fomentando que la población salga a la calle a contagiarse, haciendo terrorismo sanitario con la intención de desgastar al gobierno para ganar las elecciones de medio término.

El virus nos impone cambiar el sistema económico de manera urgente por que necesariamente si queremos sobrevivir como especie tiene que haber una equitativa distribución de la riqueza para que todo el mundo pueda acceder a la salud, a la educación y a un trabajo digno.

Una cosa es vivir sabiendo que todos vamos a morir, pero ahora la muerte es una compañera inseparable que nos corteja al oído con la estadística diaria de fallecidos por Covid, que nos invita a danzar entre los que lloran a sus seres queridos, que nos espera al regreso del trabajo con la mesa puesta para brindarnos, quizá, el último adiós.

O flexibilizamos de una buena vez las teorías económicas ortodoxas deterministas de que se salve el más apto y hacemos que más sectores sociales participen en la distribución del ingreso, o el darwinismo social será cada vez más irreversible.

Hasta el más capitalista de los países del mundo debió replantearse la manera de frenar la concentración de la riqueza que el impacto de la pandemia produjo en algunas empresas, las cuales aumentaron sus ganancias  un 86 por ciento.

Gracias al Covid, 2.755 multinacionales, con más de 1000 millones de dólares cada una creció durante la pandemia un 86%, al punto tal que algunas de ellas exigieron a sus respectivos gobiernos que les cobren un impuesto más elevado.

Por el contrario, en Argentina la ley de aporte solidario a las grandes riquezas fue  criticada por la totalidad de los hipermillonarios y por gran parte de la oposición y medios hegemónicos.

En el arte de la evasión impositiva manejado a la perfección por las clases dominantes, Marcos Halperín  con más de 6.600 millones de dólares, los hermanos Rocca del grupo Techint con 4.100 millones de dólares y Alejandro Bulgheroni de Pan American Energy que ahora se fue al Uruguay para no pagar el impuesto a la riqueza, presentaron inmediatamente una medida cautelar.

También estarían entre los “pobres” damnificados solicitantes de protección judicial los hijos y parientes de Niki Caputo (Energía) que en estos momentos vive en Miami dado la inseguridad jurídica que le brinda el gobierno actual.

Ochenta recursos de amparo para no pagar el impuesto solidario fueron presentados a la justicia argentina por empresarios cuyo patrimonio supera los mil millones de dólares declarados en blanco (queda a la imaginación del lector lo que tendrán en negro escondido en el exterior).

Con este nivel de banalización del mal, que se manifiesta en las presentaciones de medidas cautelares, oficios, law fare y fake news  para presionar y desarticular a un gobierno que, bien o mal intenta por todos los medios salvar la mayor cantidad de vidas posibles en el momento más agresivo de la pandemia, el triunfo del virus es ineluctable.

Sólo que, como siempre sucede cuando hay disputas de poder, los muertos los pondrá el pueblo argentino.

Alejandro Lamaisón

2 pensamientos sobre “LA MUERTE, ESA COMPAÑERA INSEPARABLE

  1. Tarde o temprano, la naturaleza nos irá pasando factura por su sobreexplotación, hay qué pensar otras maneras de organizar las sociedades. Correr el eje de la economía capitalista cómo columna vertebral. Dejar atrás el Darwinismo social qué la mantuvo y pensar otras alternativas de desarrollo, cómo la de Lynn Margulis y copiar de la microbiología su evolución.

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