Una vez más, Estados Unidos se sale con la suya y amplía su dominio geopolítico.

EL EMBARGO DE ESTADOS UNIDOS PARA QUE CHINA NO PUEDA DESARROLLAR SEMICONDUCTORES PARA APLICAR A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL IMPLICA UNA DECLARACIÓN DE GUERRA COMERCIAL DE ALCANCES IMPREDECIBLES.

LA MOVIDA DE ESTADOS UNIDOS

ESTADOS UNIDOS AL PALO

Una vez más, Estados Unidos se sale con la suya y amplía su dominio geopolítico.

Con el ingreso de Finlandia a la OTAN, 1.300 kilómetros de frontera directa con Rusia quedarán a merced de cualquier invasión militar aliada a Norteamérica.

Finlandia aportará a la OTAN un contingente de 280.000 soldados y uno de los mayores arsenales de artillería en Europa, mientras que Suecia espera el proceso de aprobación de su ingreso a la institución transatlántica.

Por otra parte, mientras Ucrania pone los muertos, Estados Unidos ya lleva desembolsado 13.000 millones de dólares en subvenciones de apoyo presupuestario y pronto comenzará a desembolsar otros 9.900 millones que el Congreso aprobó recientemente para garantizar que el Gobierno ucraniano pueda continuar la resistencia a la invasión rusa.

Asimismo, 46 mil 600 millones de dólares ya han sido destinados a la ayuda militar, lo que implica que este auxilio económico de la Casa Blanca es más del doble que los cerca de 32 mil millones de dólares que la Unión Europea ha dado a Ucrania en refuerzo.

Por otro lado, siguiendo esta geo estrategia táctica, Washington ha declarado la guerra comercial a China utilizando una de las armas más efectivas que le ha permitido extorsionar a la mayoría de los países que dependen de su tecnología: el bloqueo de insumos necesarios para el desarrollo industrial.  

En este sentido, uno de los principales desafíos del nuevo mandato de Xi Jinping es hacer frente al embargo estadounidense sobre las tecnologías de punta, dado que si bien China exhibe progresos espectaculares en muchos campos de la inteligencia artificial, registra serios retrasos en ciertos sectores, particularmente en los semiconductores.

LA NUEVA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS

La acometida de Estados Unidos se profundizó a principios de octubre de 2022, cuando la Casa Blanca prohibió a las empresas estadounidenses exportar hacia China las herramientas necesarias para la fabricación de semiconductores esenciales para los cálculos de alta performatividad y para las supercomputadoras.

También se vieron afectados distintos tipos de semiconductores cuyo tamaño es menor o igual a 14 nanómetros, los más necesarios para las industrias de punta.

La prohibición se extiende de facto a las empresas no estadounidenses, lo que le impide a Pekín encontrar soluciones en el corto y mediano plazo.

Para este fin, Joe Biden ejecutó una alianza con los Países Bajos, donde se ubica la fábrica de máquinas para las fundiciones de los semiconductores de punta ASML, y con Japón, que posee Electron y Nikon, mediante un acuerdo de cooperación que ratifica el bloqueo.

Como respuesta a esta agresión, las grandes empresas tecnológicas chinas han reaccionado a la acometida mercantil, principalmente para preservar sus intereses comerciales internacionales.

En tal sentido, algunas start-up eligen abandonar el país: Por ejemplo, Movio (ex Surreal), especializada en la creación de avatares para videos profesionales, prefirió mudarse a Los Ángeles para vender sus servicios en el mercado mundial, y esto pese a su gran éxito en el mercado doméstico durante la pandemia.

Por ahora, la industria china dispone todavía de reservas no desdeñables de semiconductores en los laboratorios privados y púbicos, pero con el tiempo, la escasez puede amenazar su capacidad para desarrollar sus propios algoritmos eficaces,  indispensables para el desarrollo de una inteligencia artificial competitiva.

Asimismo, esta carestía podría afectar a las empresas que usan material de origen estadounidense, particularmente en el campo de los vehículos autónomos y la logística, así como a aquellos centros de investigación que utilizan la inteligencia artificial para el descubrimiento de medicamentos.

ESTADOS UNIDOS SIEMPRE GANA

El enfoque cada vez más restrictivo de Estados Unidos ha comenzado a reavivar considerablemente la voracidad china respecto de Taiwán, donde se encuentra la más performativa de las fundiciones, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), poseedora de la mitad de los segmentos del mercado mundial de semiconductores más sofisticados.

Si bien China considera a Taiwán como una provincia, con un gobierno separatista e ilegítimo, ha respetado su autonomía desde la elección de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen, una independentista prooccidental.

Sólo que ahora, hay en la disputa mucho más que una cuestión de soberanía. Para China la isla facilita el acceso a las aguas profundas del Océano Pacífico y el control de la producción de semiconductores de última generación, dado que la empresa TSMC es responsable de suministrar el 70% de los microchips de última generación del mundo.

Si China invade Taiwán, la Casa Blanca habrá logrado nuevamente salirse con la suya, de la misma manera que lo hicieron con Ucrania: que otro país, sacrificando sus recursos y las vidas de sus compatriotas, defienda los intereses de Estados Unidos bajo la convicción de que defienden su propia independencia.  

Alejandro Lamaisón

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