La región de Nagorno Karabaj, un enclave montañoso de mayoría armenia dentro del territorio de Azerbaiyán, vive una situación dramática tras la ofensiva militar lanzada por Bakú el pasado 18 de septiembre para recuperar el control del territorio, que se había autoproclamado independiente en 1991 tras una guerra que dejó unos 30.000 muertos.

LA BANDERA ARMENIA AÚN EN LA CIUDAD DE STEPANAKERT TOMADA POR AZERBAIYÁN. Imagen: AFP

LA OFENSIVA DE AZERBAIYÁN SOBRE NAGORNO KARABAJ

EL ÉXODO ARMENIO ANTE EL AVANCE DE AZERBAIYÁN

La región de Nagorno Karabaj, un enclave montañoso de mayoría armenia dentro del territorio de Azerbaiyán, vive una situación dramática tras la ofensiva militar lanzada por Bakú el pasado 18 de septiembre para recuperar el control del territorio, que se había autoproclamado independiente en 1991 tras una guerra que dejó unos 30.000 muertos.

La rápida incursión de las fuerzas azerbaiyanas, apoyadas por Turquía, obligó al Gobierno de la República de Nagorno Karabaj a disolverse el 24 de septiembre y a aceptar el desarme de sus tropas.

Según las autoridades armenias, más de 100.000 karabajíes abandonaron el territorio desde el 24 de septiembre hacia Armenia por temor a las represalias y a la limpieza étnica, quedando en el enclave algunos funcionarios y un porcentaje mínimo de civiles. En la capital karabají «la misión no vio ninguna tienda abierta», aunque reconoce «el limitado acceso a las zonas rurales».

La situación se precipitó desde el 11 de septiembre, cuando la propia Armenia inició unas maniobras militares con 85 militares estadounidenses y 175 efectivos armenios como parte de entrenamientos estándar para operaciones de pacificación de la alianza occidental OTAN, actor central de la guerra de Rusia con Ucrania.

Moscú hizo saber entonces que los ejercicios militares y la participación directa de Armenia con fuerzas occidentales demandaban un «análisis muy profundo».

Una semana antes de la recuperación de Nagorno Karabaj por Azerbaiyán, la cancillería rusa convocó al embajador armenio en Moscú para manifestarle su preocupación por los «pasos inamistosos» de su país hacia Rusia.

LAS INTENCIONES OCULTAS DE AZERBAIYÁN

La ofensiva de Azerbaiyán, no por casualidad, se lanzó el 19 de septiembre, un día antes del final de los ejercicios militares armenio-estadounidenses. Pashinyan se quejó amargamente de que sus «socios rusos» no hubieran alertado sobre el ataque.

Pero fue el mismo gobierno armenio que envió ayuda humanitaria a Ucrania, mientras el Parlamento de Erevan debatía la ratificación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI), la misma que ordenó detener al presidente Vladimir Putin por deportación de niños ucranianos.

Según denuncian las autoridades armenias y varias organizaciones internacionales, Azerbaiyán ha bloqueado durante meses el corredor de Lachin, la única vía de acceso desde Armenia al territorio de Nagorno Karabaj, impidiendo el paso de ayuda humanitaria, alimentos, medicamentos y agua potable. Además, han acusado a Bakú de violar los derechos humanos de los civiles armenios que han quedado atrapados en el enclave, sometiéndolos a torturas, ejecuciones y desapariciones forzadas.

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, ha alertado de que «en unos días no quedarán armenios en Nagorno Karabaj» y ha calificado la situación de «genocidio». Por su parte, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, ha asegurado que garantizará los derechos y la seguridad de todas las personas que vivan en la región, incluidos los armenios, y ha invitado a los refugiados a regresar. Sin embargo, estas promesas no han convencido a los armenios, que temen una asimilación forzosa o una expulsión definitiva.

AZERBAIYÁN Y EL COMERCIO EUROPEO

En un primer y claro movimiento geopolítico, sólo una semana después de recuperar Nagorno Karabaj, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíyev, voló a la región autónoma de Najicheván (otro enclave autónomo, entre Armenia, Turquía e Irán) para reunirse con su par turco, Recep Tayyip Erdogan, y discutir un corredor terrestre entre los dos países a través de Armenia, que se opone a la idea.

Es que Azerbaiyán busca establecer un puente energético y comercial con Turquía, imprescindible para cualquier equilibrio regional, en tanto puente de Europa con Asia. Bakú también aspira a servir de lazo para una conexión todavía más amplia de toda Asia Central con países del Golfo Pérsico. Detrás de Turquía, se alinean en el apoyo a Azerbaiyán países como Pakistán y Qatar.

Por otro lado, Bakú mantiene excelentes relaciones con Israel, lo que lo convierte en una pieza clave para contener una expansión de Irán en la región del Caspio, ahora  que el régimen iraní se acerca a Rusia. Ante el avance azerbaiyano sobre Nagorno, Teherán no dudó en acusar a «los sionistas» de Tel Aviv de apoyar la ofensiva (fue proveedor importante de armas a Azerbaiyán para la ofensiva de 2020).

¿QUIÉN APOYA A AZERBAIYÁN?

Irán, a su vez, es suelo de entre 15 y 19 millones de azeríes, cuando en todo Azerbaiyán viven 10 millones de esa etnia. Una consolidación del poder de Bakú puede alimentar las demandas de autonomía de los azeríes en suelo iraní.

De su parte, Rusia -proveedor de armamento para los dos países en conflicto- aclaró que Armenia es “un país cercano e importante aliado”, y sede de una de sus bases militares y miembro de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva liderada por Moscú. Pero que también Azerbaiyán es “un socio muy importante”, en un esfuerzo por mantener la histórica pero decreciente influencia rusa en la región.

Mientras tanto, Armenia sigue alimentando su sueño de ingresar en la Unión Europea en una próxima ampliación del bloque, que Bruselas acaba de anunciar para 2030 y puede reemplazar a largo plazo la protección que había dado Rusia, aunque seguiría necesitando una paz con Azerbaiyán proveedor de gas a Europa.

¿Y Estados Unidos? Un año atrás, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, viajó a Armenia y criticó a Azerbaiyán por sus incursiones en la “seguridad y la democracia” armenias. Ahora, el secretario de Estado, Antony Blinken, quien había recibido a líderes armenios y azerbaiyanos en Alemania,  denunció el “uso de la fuerza”. Poco antes de la ofensiva, la Administración Biden dijo que no toleraría limpiezas étnicas y atrocidades contra la población armenia.

TUQUÍA, AZERBAIYÁN Y EL GENOCIDIO ARMENIO

Para la Unión Europea, finalmente, es un asunto sensible el fortalecimiento militar de Azerbaiyán, pero sigue siendo un proveedor principal de hidrocarburos a Europa,  a través del llamado Corredor de Gas del Sur, y Bruselas sigue con atención los movimientos de Turquía y Rusia frente al conflicto. A su vez, Armenia podría convertirse en una nueva especie de frontera del conflicto OTAN-Rusia.

La Comunidad Política Europea (CPE), una plataforma de debates estratégicos, promovió meses atrás una vía de diálogo directo entre Armenia y Azerbaiyán que resultó en una iniciativa para Armenia que contribuiría a dar estabilidad a sus fronteras, pero fracasada a la luz de los acontecimientos.

“El retorno de la violencia en septiembre es también un recordatorio del fracaso de los esfuerzos occidentales, bienintencionados pero a menudo poco entusiastas, por establecer un marco europeo de seguridad y derechos para el sur del Cáucaso”, se lamentó el think tank estadounidense Foreign Affairs.

La crisis humanitaria en Nagorno Karabaj ha despertado la preocupación de la comunidad internacional, que ha pedido un alto el fuego duradero y una solución política al conflicto. El papa Francisco ha expresado su solidaridad con los desplazados y ha instado al diálogo entre las partes. Una misión de la ONU ha llegado al enclave para aliviar la situación humanitaria y evaluar las necesidades más urgentes. Armenia ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar el tema.

Mientras tanto, Turquía ha celebrado la victoria militar de su aliado Azerbaiyán y ha lanzado un aviso a Armenia, advirtiendo que no tolerará ninguna provocación en la región. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha afirmado que «el pueblo turco siempre estará al lado del pueblo azerbaiyano» y ha acusado a Armenia de ser «el mayor obstáculo para la paz y la estabilidad en el Cáucaso».

Las disculpas del actual gobierno turco, como la de todos sus predecesores por el genocidio del pueblo armenios perpetrado en 1915, bien, gracias.

Alejandro Lamaisón

Fuentes: Fundación Embajada Abierta

               Le Monde Diplomatique

               Página 12                        

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