Parecido a la precuela de sombríos años de la década de los 70, la oscuridad se cierne sobre la Argentina, esta vez, con el beneplácito del propio pueblo que canaliza, a través del voto, su hastío hacia un gobierno que no supo, no pudo o no quiso cumplir con sus promesas.  

DÍAS ACIAGOS SE CIERNEN SOBRE UNA ARGENTINA ASQUEADA DE LA POLÍTICA. SI EN DOS MESES NO HAY ALGÚN HECHO QUE REVIERTA LA SITUACIÓN DE HARTAZGO, LA OSCURIDAD ES INMINENTE.

LA OSCURIDAD AVANZA

A DOS MESES DE LA OSCURIDAD TOTAL

Parecido a la precuela de sombríos años de la década de los 70, la oscuridad se cierne sobre la Argentina, esta vez, con el beneplácito del propio pueblo que canaliza, a través del voto, su hastío hacia un gobierno que no supo, no pudo o no quiso cumplir con sus promesas.  

A dos meses de las elecciones generales en las que un personaje ultra mediático, que amenaza con pulverizar derechos sociales (y humanos), tiene altísimas posibilidades de ser el presidente de todos los argentinos, deberíamos hacernos las siguientes preguntas:

¿Es tan disparatado que la gente vote un orate cuando quien promete racionalidad tiene a un país con una inflación mensual del 8 por ciento y del 140 por ciento anual?

¿Es tan extravagante que la mayoría de los jóvenes con empleos precarizados o jubilados al borde de la indigencia voten a quien promete terminar con la “casta” política corrupta?

¿Es lógico que un solo hombre deba desempeñar el rol de presidente, ministro de economía y encima hacer campaña para presidente, mientras quienes deben cumplir esas funciones no sólo no se hablan desde hace dos años, sino que están desaparecidos de la campaña política?

Milei no les da una respuesta a los jóvenes que lo votaron, pero tiene una ventaja sobre los demás: habla de esos asuntos que le da bronca a la gente. Se expresa con rabia delirante sobre estos temas para conquistar a un electorado que, al no haber vivido el 2001, no tienen la menor idea de los que implica un Estado ausente.

Estos jóvenes vivieron su propio 2001 con un Macri discapacitado para gobernar y con un Alberto que les quitó la libertad durante la pandemia, por lo que prefieren elegir un saltimbanqui estrafalario, haciendo oídos sordos de su oratoria; sólo quieren “romper todo, acabar con la casta y empezar de cero”.

Precisamente, se sienten identificados con las cabronadas de Milei porque dice lo mismo que escuchan en la casa cuando el papá vuelve del trabajo renegando de su miserable sueldo, es decir, usa las mismas palabras que utilizan sus padres frustrados por los desmanejos de la política. ¡Quemar todo y reventarlo hasta que no quede nada en pie!

¿Dónde están Ricardo Forster y todos los filósofos asesores del gobierno que pudieron durante estos años ejercitar la educación política sobre una juventud ávida de esclarecer tanta patraña gubernamental?

La juventud no es fascista, pero Milei es el único que los representa para hacerle frente a un sistema que los margina. Esa cara de asesino serial que imposta Milei ante las cámaras, emitiendo frases cortas y simples para que todo el mundo entienda, representa ni más ni menos la bronca de un grupo etario que ya no tiene nada que perder.

En consecuencia, parecería ser menos desatinado votar a quien, con ira descontrolada promete incendiar todo lo instituido que elegir nuevamente la inercia anodina de un seudoperonismo vacío de espíritu revolucionario y sometido a los caprichos del poder.

QUIEN SE OCULTA TRAS LA OSCURIDAD

No existe la menor duda que, parapetado tras esta oscuridad en ciernes, el verdadero ganador es Mauricio Macri.

No sólo aplicó la vendetta a un Rodríguez Larreta que tuvo el tupé de desafiarlo en el poder, sino que también logró introducir a su primo de prepo en la Capital Federal y establecer con Milei una alianza de poder a repartir si resulta electo presidente, con acuerdo parlamentario de mayoría.

Dicho en otras palabras, esta oscura alianza implicaría un acuerdo cupular mediante el cual Milei le ofrecería a Macri el manejo del gabinete ministerial con dirigentes del Pro, dado que La Libertad Avanza carece de equipo propio.

Por otra parte, todos sabemos que devaluar, ajustar o apremiar al electorado no es precisamente algo que ayude a Massa a competir en una elección de tres tercios en la que los otros dos van a aprovechar hasta el último día el caos económico para llevar agua para su molino.

¿Cuáles serían entonces las posibilidades de evitar la oscuridad libertaria del anarcocapitalismo o el ajuste inhumano de Juntos por el Cambio?

A) Anunciar tres o cuatro medidas concretas y aplicarlas ya, principalmente un cambio rápido y eficaz en la política económica. Si el 75 por ciento de la población dice en las encuestas que no llega a fin de mes será imposible ganar, aun cuando Milei amenace con incendiar el país.

B) ¿Tan difícil sería judicializar de modo ejemplificador a algunos de los personajes que manejan el dólar ilegal? Al respecto, algunos analistas políticos sostienen que aplicar la doctrina Irurzun y dos semanas en cana bastarían para dar una lección. Lo mismo con los formadores de precio de la canasta básica, que no serían más que 25 empresas ya identificadas.

C) Salir a dar una batalla cultural rápida, explicando con cifras y datos lo que se ha hecho y lo que se propone eliminar. En este caso sería de fundamental importancia que colaboraran Alberto y Cristina, pero eso sería más difícil que pedirle honestidad a Mauricio Macri.

Cristina está proscripta para gobernar, pero no para hacer campaña política, por lo que se estaría cometiendo el mismo error en que se incurrió con la campaña de Scioli.

D) Al haber una orfandad de liderazgo tan significativa, se deja el camino abierto para que aparezca un mesías que convenza a todos, por lo que evitar la lucha de egos es en este caso apremiante para neutralizar el discurso mesiánico de Milei.

E) Por último, una característica de este gobierno es que siempre ha comunicado mal. En tal sentido habría que usar la cadena nacional para que el ministro Massa le hable a la población, acompañado por Cristina, explicando la realidad. Pero, como en la casa rosada se cree que la cadena nacional es un recurso antidemocrático, ni siquiera se intentará.

Quedan sólo dos meses y Milei se hace más fuerte cada día.

Será responsabilidad de los candidatos de Unión por la Patria demostrar que la Libertad sólo Avanza si logramos mantenernos como nación independiente gracias a un Estado fuerte que revalorice el valor del trabajo y la justicia social. 

Lo demás son sólo luces efímeras que hacen brillar los poderes concentrados en la oscuridad moral de una ideología que, tras la máscara de la libertad de mercado traerá aparejada la esclavitud económica, política y social de todos los argentinos.  

Alejandro Lamaisón                                       

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