TAL VEZ PENSAR

La degradación de las instituciones

NO ES DECADENCIA MORAL. SÓLO NOS ESTÁN TOMANDO POR ESTÚPIDOS

LA DIALÉCTICA CONSTRUCTIVA

Este domingo resultó un placer para los oídos escuchar  la discusión en radio de un periodista y una funcionaria con ideas políticas totalmente opuestas.

El conocido periodista de C5N Iván Schargrodsky entrevistó a la senadora nacional por el Pro Laura Rodríguez Machado para que opinara sobre el traslado de los tres jueces BBC (Bruglia, Bertucci y Castelli).

A pesar de evidenciar posturas ideológicas enfrentadas, cada pregunta del periodista era respondida por la legisladora con un nivel de argumentación y de respeto tan extraordinario que el debate terminó transformándose en una lección sumamente esclarecedora respecto a la interpretación y aplicación de las leyes.

En este caso, la masa de oyentes que estaba en contra del traslado de los tres jueces (BBC) reforzó su postura, mientras que la que estaba a favor quedó con dudas y quizá con ganas de informarse un poco más en el tema.

Este diálogo constructivo y esclarecedor, en el que el disenso no buscaba destruir al que piensa distinto, sino construir un espacio de ideas en la búsqueda del consenso, debería darse en el Congreso de la Nación como ámbito propicio para el debate democrático.

UN ÁMBITO VACÍO DE CONTENIDO

Pero es precisamente en este recinto parlamentario en donde más escasean las discusiones inteligentes y esclarecedoras, limitándose generalmente a la banalización de la palabra en discrepancias absurdas y acusaciones vacías de contenido.

Esta pereza de la oratoria  y del debate parlamentario ha tenido en estos últimos tiempos el agravante de la desidia moral en todos lo ordenes de la vida institucional.

Un legislador que pone una maqueta de su cara para dar cuórum, otro que prefiere dar notas a los medios en el momento de votar y otro que chupa una teta en plena sesión de diputados, fueron algunas de las travesuras de los honorables legisladores.

Lejos de hacer una moralina de los hechos, es la falta de compromiso social y la falta de responsabilidad de estos personajes los que molesta al pueblo que los votó.

La nula empatía con la ciudadanía que los eligió para que los representara es la expresión más acabada de la crisis de valores que estamos viviendo no sólo los argentinos, sino el mundo entero que no puede aún elaborar la cachetada a la arrogancia neoliberal dada por la pandemia del coronavirus.

LA MENTIRA COMO «MEDIO»

Si las plumas de Clarín, La Nación, Infobae y Perfil son la puesta en escena de la decadencia en la escritura argumentativa, las redes sociales son su caja de resonancia en donde la violencia y la descalificación están a la orden del día.

El llamado periodismo de guerra se ha desquiciado de tal modo que los medios hegemónicos, al reproducir fake news de las redes, han tomado como fuente periodística lo que ellos mismos inventaron, tratando de imponer una moral a los demás sin más argumento que la burla y la descalificación.

Facebook, Twitter e Instagram descalifican y levantan falsas denuncias sobre las personas de una manera totalmente descontrolada, aprovechando el “copiar y pegar” de una ciudadanía que prefiere ser engañada antes que utilizar el pensamiento abstracto.

Si el gobierno anterior, y el anterior al anterior nos engañó al extremo de robarse un PBI o un préstamo entero del FMI, somos los ciudadanos los que votamos y elegimos a quienes nos roban.

Es hora de asumir de una vez por toda la responsabilidad que nos toca como sociedad y empezar a escuchar en vez de oír, de observar en vez de ver y de leer para tal vez pensar.

Que el pueblo esté informado es la base para evitar que un gobierno corrupto se prolongue en el tiempo, siempre y cuando la continuidad institucional lo permita.

Tanto la postura del apocalíptico como la del integrado no sirven para una verdadera democracia y estimulan el desgobierno, ya que la ira del apocalíptico quiere “que se vayan todos” y la pasividad del integrado, en su ignorancia acepta todas las tropelías de quienes nos gobiernan.

NO SOY TONTO: SÓLO CONFÍO EN LA DEMOCRACIA

Debemos luchar por un cambio abrupto en la manera que tiene de informar los medios de comunicación, cuyo fascismo implícito nos recuerda muchas veces al Gran Hermano de la pesadilla  Orwelliana.

Quizá así podamos evitar que nuestros representantes de los tres poderes de la nación, en el momento de rendir cuenta de su labor ante la opinión pública, dejen de tomarnos por estúpidos y los medios de comunicación cesen de mentirnos asquerosamente.

Sabemos por experiencia que el camino a recorrer será largo y difícil, dado que, tomando las palabras de Mark Twain “es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”.

Aunque, siguiendo con el uso de frases, el realismo “sucio” y vulgar de Bukosky es mil veces más hermoso que cualquier otra frase que pueda expresar la elevada y refinada cultura burguesa y enaltece la belleza de la inocencia humana en detrimento de la perversión del mentiroso:

Si lograste engañar a una persona ….. | Frases sabias, Bukowsky frases, Frases valiosas

Alejandro Lamaisón

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