Habría que tener una dosis de cinismo muy alta para objetar que, si se aprueba la “nueva Ley Bases”, la clase trabajadora perderá de manera definitiva todos sus derechos y el desmantelamiento del aparato productivo nacional será inminente ante la crisis terminal de las Pymes.

LOS LEGISLADORES QUE CON LA ANUENCIA DE SUS RESPECTIVOS GOBERNADORES VOTEN A FAVOR DE ESTA LEY SERÁN CÓMPLICES DE UNO DE LOS MOMENTOS MÁS RETRÓGRADOS, INFAMES Y CIPAYOS DE NUESTRA HISTORIA

LEY DE BASES

UNA LEY FARAÓNICA CON BASES DE BARRO

Habría que tener una dosis de cinismo muy alta para objetar que, si se aprueba la “nueva Ley de Bases”, la clase trabajadora perderá de manera definitiva todos sus derechos y el desmantelamiento del aparato productivo nacional será inminente ante la crisis terminal de las Pymes.

Por el contrario, los poderes concentrados y el círculo rojo, principalmente extranjero, tendrán vía libre para arrasar con todos nuestros recursos y dedicarse a la fuga de divisas, ya que -en palabras del propio presidente- si lo hicieran, serían considerados como “héroes”.

Los legisladores que con la anuencia de sus respectivos gobernadores voten a favor de esta ley serán cómplices de la rotura irreversible del tejido social y de la disolución del federalismo y la política como instrumento esencial para la continuidad democrática.

Muchos de los cambios regulatorios que se pretenden introducir son un fraude a cielo abierto, ya que implican la transferencia de recursos, beneficios y mejoras para algunos sectores empresarios y grandes corporaciones que, amañadamente, tuvieron incidencia directa en el armado del texto de dicha ley.

La “nueva Ley de Bases” es inconstitucional por donde se la mire, pero, además, las reformas que propicia son incompatibles con la legislación internacional sobre los derechos humanos, ya que, al aplicarla, el Poder Ejecutivo alteraría las reglas esenciales de la arquitectura constitucional y se atribuiría facultades extraordinarias vedadas por la Constitución Nacional.

Precisamente, este estado de legislación convierte al Poder Legislativo en un espectador bobo que dejaría hacer y deshacer cualquier desaguisado que se le ocurriera al caprichoso mandatario.

LEY DE BASES VS. EMPATÍA SOCIAL

Creemos, por razones de empatía y humanidad que la gran mayoría de nuestros representantes no están felices con el contenido de la “nueva Ley de Bases”, la cual dispone el despido de más de 100.000 empleados públicos, el desmantelamiento del INADI, INCAA, TELAM y CONICT.

Tampoco creemos que se alegren por la muerte de los cinco compatriotas a quienes se les retiró la cobertura de la medicación oncológica, motivo por el cual no pudieron continuar con el costoso tratamiento.

En sus 366 artículos, la nueva Ley Bases incluye cambios que producirán efectos negativos sobre personas y grupos a los que el Estado tiene que proteger de manera prioritaria. Son modificaciones que afectan la vigencia de los derechos humanos y que desconocen estándares constitucionales y convencionales.

Por otro lado, sería una locura pensar que los radicales o los funcionarios del PRO, a pesar de haber apoyado el ascenso de Milei, estarían de acuerdo con resignar nuestra soberanía sobre Malvinas y considerar a Márgaret Tatcher una gran estadista.

Mucho menos aprobarían (principalmente los radicales) el desfinanciamiento de las Universidades Nacionales al punto tal de que probablemente cierren sus puertas a la brevedad  por la asfixia presupuestaria provocada intencionalmente.

También es seguro que la mayoría de los funcionarios sienten vergüenza propia y ajena cuando Milei insulta al presidente de Rusia, China, Colombia, Cuba, México, Chile, mientras se arrastra miserablemente para lamerle los pies a Elon Musk.

LA PERVERSIÓN HECHA LEY

La “nueva Ley de Bases” y sus autores simbolizan la sumisión colonial más rastrera que existe en la historia nacional, mucho más que la que representó el pacto Roca-Runcimann en 1930; es la entrega total a cualquiera que se le ponga adelante, incluso violando las normas internacionales que prohíben que un embajador comprometa a un país a entrar en una guerra.

Por tal motivo, deberíamos confesar que todos los argentinos, pero principalmente los de la comunidad judía, tenemos un poco de miedo por el involucramiento de Milei en el conflicto sirio- israelí.

Ningún ser humano racional, pese a la hipocresía de quienes se han aliado con el gobierno para sacar la tajada correspondiente a sus intereses particulares, se alegra de las medidas que se vienen tomando en detrimento del pueblo.

Sólo la perversión degenerada de Milei y su grupo más allegado se deleita con el sufrimiento ajeno, inmoralidad que se manifiesta día a día, como un Nerón que se regodea de haber incendiado Roma, en el goce y el disfrute de esta tragedia nacional.  

Desde 1994 se ha registrado una suerte de trivialización del uso de los DNU por fuera del mandato constitucional, pero no existe en el mismo periodo un uso tan grotesco y abusivo del diseño constitucional como el de la “nueva Ley de Bases”.

Quedará en manos de nuestros legisladores enaltecer y honrar la investidura que representan como defensores de los valores democráticos rechazando en su totalidad esta Ley criminal, o transformarse en tristes lacayos de uno de los gobiernos más retrógrados, infames y cipayos que presidieron nuestro país.

Alejandro Lamaisón  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *