Tanto en el ámbito social como en los medios, la pedofilia y la pederastia, además de ser delitos graves, constituyen formas de  perversiones que resultan repulsivas e inmundas para cualquier ser humano que tenga cierto sentido de la moral.

¿POR QUE LOS MEDIOS Y LA OPINIÓN PÚBLICA SON TAN BENEVOLENTES CON ALGUNOS PERSONAJES Y TAN SEVEROS E INTRANSIGENTES CON JEY MAMMÓN?

LOS MEDIOS Y LA MORAL DEL TARTUFO

LA SOCIEDAD JUSTIFICA LOS MEDIOS

Tanto en el ámbito social como en los medios, la pedofilia y la pederastia, además de ser delitos graves, constituyen formas de  perversiones que resultan repulsivas e inmundas para cualquier ser humano que tenga cierto sentido de la moral.

Sin embargo, si bien la justicia siempre es severa con los casos de abuso de menores y es esta quien determina cuantos años de prisión efectiva les correspondería en cada caso al abusador, la sociedad tiende a actuar de manera parcial y sesgada al momento de juzgar.

Aunque parezca mentira, el sentido común puede ser más riguroso y despiadado con un adulto que, al sentirse atraído por un menor, entable una relación amorosa que con un simple depravado que, tras engañar a un niño con argucias, lo viola en su departamento.

Evidentemente, si bien tener sexo con un menor es siempre una violación, no es lo mismo manipular el despertar sexual de un adolescente que forzarlo brutalmente a tener sexo.

El 17 de octubre de 1987, un chico de trece años llamado Sebastián Candelmo fue abusado sexualmente por el «Bambino» Veira. El ex futbolista, luego de estar detenido 11 meses en Devoto fue liberado.

No sólo la justicia fue benevolente con el violador, sino que los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto lo aclamaron y adoraron al punto tal de considerarlo un animador “divertido y carismático”. En el año 2014, el violador ya era el panelista estrella del programa “Buenos Muchachos”, conducido por el animador Beto Casella.

Cuando Sofía Gala Castiglione, teniendo tan sólo 15 años confesó su romance con un hombre de más de 40 años, los medios festejaron su “rebeldía y personalidad desafiante”, brindándole a esta relación pedófila varias horas de aire en los programas de chimentos. Al respecto, su madre Moria Casán, no sin cierto orgullo dijo en Animales Sueltos: “Me pareció muy bueno. En el amor no hay edad, yo no soy quién para pedir documentos a nadie. Además, si le decía que no, si le prohibía mantener esa relación, lo iba a hacer igual e iba a ser peor”.

Si estamos de acuerdo en que el hecho de que una persona mayor (mucho mayor) de edad tenga sexo con un preadolescente es asqueroso y repugnante de cualquier lado que se lo mire ¿Por qué los medios y la opinión pública fueron tan benevolentes con algunos personajes y en cambio, en el caso de Jey Mammón, extremadamente severos e intransigentes?

¿Qué pasa cuando el sentir es más fuerte que los preceptos de la moral y cada situación toma rumbos distintos según los intereses y los contextos?

¿Qué escandaliza más, el erotismo precoz junto al deseo del hombre mayor por adorar la castidad adolescente o la violación de un niño que admira subyugado la popularidad de su ídolo?

¿Acaso en otras épocas no había historias de matrimonios entre hombres mayores y mujeres mucho más jóvenes que ellos? Parece ser un asunto de contextos, aunque para algunos ha de ser cuestión de principios (mi abuelo, de origen sirio y con 45 años, se casó con mi abuela, la cual sólo tenía 16 años).

GIMNASIA MORAL DE LOS MEDIOS  

Muchas veces, la hipocresía de los medios de comunicación y de una sociedad pacata, que se da el lujo de crear estrellas a través del feedlot de la fama denominado Gran Hermano, puede hacernos una mala jugada al momento de plantearnos ejercicios morales.

El individuo es un ser integral, con luces y sombras, con el bien y el mal dando vueltas en su inconsciente del cual brotará en algún momento el uno o el otro.

Cada uno necesitado siempre de amor, pero no ese amor que nos vende la cultura de la inmediatez (o de la estupidez), sino el que se puede encontrar en “una humanidad dolorosa y mezquina, apenas diferente del mono, torturada, contradictoria, individualista, racista y belicosa”…”obsesionada por el sexo, consumidora de pornografía, misógina y machista”.

Según el psicoanalista Jorge Alemán, el amor es “el encuentro entre dos faltas que nunca se pueden colmar. Se busca al otro par que acompañe en esta falta y no para que la colme. La pareja es el desafío de soportar juntos algo que no se puede resolver”

¿Qué sería el mundo sin Neruda, Poe, Bécquer, pero a su vez que sería sin Nabokov, Sade o Houellebecq?

En este sentido, “en una sociedad en que la velocidad del placer no deja tiempo al nacimiento del deseo”, vale la pena preguntarse ¿De qué depende el amor, de la necesidad por llenar espacios vacíos,  de la necesidad de satisfacerse y obtener placer ante la inevitable finitud de la vida o el deseo de encontrar un proyecto humano ideal que nos haga felices?

Nietzsche encontró la respuesta hace más de un siglo. Solo que para ello tuvo que dar por muerto a Dios.

Alejandro Lamaisón

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