APARTHEID

El "apartheid" en la foto de Nelson Mandela

Homenaje al nacimiento de Nelson Mandela el 18 de julio de 1918

La degradación

Fines de marzo de 1960. En territorio de la república de Sudáfrica reina un clima de tensa agitación. Las masas negras sometidas al aberrante régimen segregacionista del “apartheid”, impuesto por las autoridades blancas del gobierno del primer ministro Hendrik Verwoerd, se aprestan a expresar por primera vez su rebeldía. Incitadas por el movimiento denominado Congreso Pan -Africano, que encabeza Robert MangalisoSobukwe, la población de color efectúa una serie de manifestaciones de repudio al uso de los infamantes “pases” o documentos de identidad y de certificación de empleo, que todos los nativos africanos deben llevar permanentemente consigo para no ser encarcelados y deportados a las reservas de aborígenes desocupados.

Los pases contienen la foto, el nombre, el lugar de nacimiento y el origen tribal de cada africano. Tienen además un espacio donde se estampa la certificación de que el titular ha pagado sus impuestos. A su vez, incluyen la lista de sus encarcelamientos y deberán llevar, para tener validez, la firma del empleador, renovada mensualmente.

La policía blanca de Sudáfrica exige permanentemente a los trabajadores negros la presentación de este pase. Como lo destaca un periodista norteamericano: Si un negro se para simplemente en la puerta de su propia  casa sin el pase, la policía lo llevará preso sin dejarlo entrar a su domicilio para buscarlo.

La rebelión organizada

Las manifestaciones organizadas contra el odiado sistema recurren a una insólita táctica. En distintas localidades, miles de africanos se congregan sin sus pases y marchan sobre las comisarías exigiendo, sin armas ni violencia, ser detenidos.

El movimiento adquiere dimensiones multitudinarias. En la localidad de Orlando, 20.000 africanos se concentran frente a la central de policía encabezados por el propio Sobukwe. Un poco más al sur, en el pueblo de Evaton la manifestación reúne a más de 70.000 personas. En Langa, cerca de Ciudad del Cabo, la policía abre fuego contra los africanos y produce el primer hecho de sangre.

Pero el episodio más dramático tiene lugar frente a la comisaría de Sharpeville. Allí, veinte vigilantes blancos se ven rodeados por una multitud vociferante de 20.000 africanos que exigen ser encarcelados.

Ante la crítica situación, arriban refuerzos al lugar, integrados por una columna de camiones que conducen a 130 policías y cuatro autos blindados. A su vez, aviones de combate de reacción sobrevuelan la zona. Ante ese despliegue amenazador de fuerzas, los africanos responden arrojando piedras. Uno de los inocuos proyectiles golpea contra el auto del jefe del destacamento policial (este declarará posteriormente: “mi auto fue golpeado por una piedra. Si ellos se atreven a hacer estas cosas, deben aprender su lección por el rigor”). A la una y veinte de la tarde el comandante ordena a sus hombres cargar y alistar sus armas. Instantes después los policías desatan el fuego sobre la multitud indefensa.

La muerte

Bajo la lluvia de proyectiles numerosos africanos caen muertos o heridos, mientras algunos huyen presa del pánico. En dos minutos todo termina. Un periodista señaló más tarde: “Cuando la policía se desplazó para remover los cuerpos, un oficial, ante la horrible vista se descompuso y vomitó”. Sobre la calle y los terrenos circundantes yacían muertos centenares de africanos de ambos sexos y de todas las edades. Los que quedaron heridos fueron conducidos al hospital “para nativos”. Allí, el apartheid debió ceder ante la trágica realidad: Hacía falta tanto plasma, que las reservas de sangre “negra” del hospital se agotaron, y los heridos tuvieron entonces el “privilegio” de recibir transfusiones de sangre “blanca”.

De «Historia de las revoluciones». Cuántica S.A. Ediciones. 1973.

Dramatización literaria: Alejandro Lamaisón

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Nelson Mandela fue un político, activista y abogado sudafricano que dedicó  toda su vida, aún en prisión,  a luchar contra el apartheid para conseguir la igualdad en su país.

Un tribunal le declaró culpable de alta traición y le condenó a cadena perpetua. Mandela pasó 27 años en la cárcel entre 1962 y 1990. Al final, las negociaciones entre el CNA y el gobierno y la presión internacional contra el apartheid facilitaron su liberación en 1990.

El apartheid era un conjunto de leyes segregacionistas que discriminaban a los negros e indios de Sudáfrica y otorgaban privilegios a la minoría de población blanca cuya inhumana vigencia duró más de 50 años.

Mandela, también conocido como Madiba en referencia a su tribu, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1993 por su compromiso con los derechos humanos.

Un año más tarde, en 1994, se convertiría en el primer presidente negro de Sudáfrica y marcaría el fin del apartheid. Fueron las primeras elecciones democráticas en las que pudo participar toda la población sudafricana, blancos y negros.

El líder sudafricano murió en 2013. Su multitudinario funeral en Johannesburgo (Sudáfrica) acogió a más de 100 líderes de estado y fue seguido por una semana de celebraciones en su homenaje.

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