«ODISEO» FERNÁNDEZ CONTRA EL «PLAN ATLANTA»

Fernández contra el "Plan Atlanta"

ODISEO, ATADO AL MÁSTIL, RESISTE AL CANTO DE LAS SIRENAS.

El «Plan Atlanta»

Ante el desprestigio de las políticas neoliberales nacidas en la década del 70 cuya finalidad era la destrucción de la soberanía política y la independencia económica de América Latina, el comienzo del siglo XXI tuvo como protagonistas diversos líderes populares cuyo fin era recuperar al Estado como herramienta para la inclusión, la igualdad y la distribución de la riqueza.

Fue en este sentido que Estados Unidos diseñó el plan “Atlanta” para derrocar  a los presidentes latinoamericanos elegidos democráticamente por el pueblo, con resultados innegablemente satisfactorios.

En 2012 se convocó a la ciudad de Atlanta a diversos líderes políticos latinoamericanos liberales y de derecha para instruirlos en la recuperación del poder político prescindiendo de los vetustos golpes de estado.

El curso consistía en dos pasos:

Primero: Iniciar una campaña de descrédito de los presidentes progresistas para mitigar su liderazgo. Para ello contaban con los medios de comunicación.

Segundo: Transformar las maniobras mediáticas en procesos judiciales que terminen con los mandatos presidenciales sin que para ello hubiera que recurrir al voto popular.

Los resultados están a la vista:

Cristina Kirchner con ocho procesamientos, Evo Morales destituido y perseguido, Correa acusado de cargos absurdos, Maduro devorador de niños crudos, Dilma destituida y Lula preso sin habérsele comprobado nada, Zelaya destituido en Honduras, etc.

Todo iba de maravillas, pero algo pasó en Argentina.

Chocar la calesita

Las limitaciones políticas e intelectuales de un presidente pusilánime, incapaz de conducir la gula desaforada de los Ceos que puso a cargo de la administración del país, ponía en peligro el plan perfecto inaugurado hacía ya ocho años por la potencia americana.

Fue así que Donald Trump decidió darle un pequeño empujoncito a la parálisis infantil del gobierno neoliberal de Cambiemos.

Según el diario Infobae, Mauricio Claver, el funcionario más importante del presidente de los Estados Unidos en los asuntos de América Latina, explicó en un foro diplomático la decisión geopolítica de la Casa Blanca para facilitar los créditos Stand-By y sostener el programa económico de Cambiemos antes de las elecciones de 2019.

En este sentido, Trump forzó al FMI para que otorgue a la Argentina un crédito de 57.000 millones de dólares, pese a que los técnicos, que miraban con estupor los números en rojo de la Argentina, se negaban a plegarse a los planes de la Casa Blanca.

La jugada de Trump era tener un voto más para terminar con la democracia de Venezuela,  el comunismo de Cuba y la piedra en el zapato de López Obrador, pequeña pero molesta.

Nunca en la historia, desde su fundación luego de la segunda guerra mundial, el FMI había otorgado un crédito tan colosal. Con ese blindaje económico y la protección del establishment mediático y judicial, la presencia estratégica de Estados Unidos en el cono sur estaba asegurada.

Pero Macri chocó la calesita.

La plata así como entró, se fugó.

Su incapacidad y la de su ministro de economía Nicolás Dujovne para administrar un solo dólar de esta operatoria nefasta para el futuro de los argentinos, pero muy ventajosa para algunos de los funcionarios de Cambiemos, hizo que el plan de Trump se truncara en las elecciones presidenciales del año pasado.

“El populismo” había regresado para quedarse cuatro años más.

La Odisea

Hoy, una pandemia y una banda de forajidos tenedores de bonos de la deuda harán que el gobierno del Frente de Todos tenga que luchar como nunca en la historia contra dos enemigos solamente imaginables en los relatos de Homero:

Un enemigo invisible llamado Coronavirus que ataca y enferma  exponencialmente al adversario desprevenido y otro, llamado Deuda Externa que se alimenta de las carencias de los pueblos oprimidos para dominarlos a través del hambre y la humillación.

Quizá tengamos esta vez la suerte de tener un presidente que, como Odiseo, atado al mástil del barco que conduce, no ceda al hipnótico canto de sirenas de la tentadora corrupción política y moral que invade el mundo.

Y que Argentina sea en su destino histórico, la Itaca a imitar por todos nuestro hermanos de américa del sur.

Alejandro Lamaisón

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