El sol del próximo 25 de mayo viene asomando, justamente en un año en el que la patria está en peligro, gracias al apoyo incondicional de muchos legisladores a una Ley engendrada por un gobierno cuyo objetivo final es la extinción de la Argentina como país soberano.

DE APROBARSE EL CAPÍTULO REFERENTE AL RIGI EN LA LEY BASES, ESTARÍAMOS ANTE UN VERDADERO HECHO DE TRAICIÓN A LA PATRIA

TRAICIÓN A LA PATRIA

LA PATRIA BAJO EL RIGI

El sol del próximo 25 de mayo viene asomando, justamente en un año en el que la patria está en peligro, gracias al apoyo incondicional de muchos legisladores a una Ley engendrada por un gobierno cuyo objetivo final es la extinción de la Argentina como país soberano.

La entrega de nuestra soberanía a través de la Ley Bases no es ni por el impuesto a las ganancias, ni por la reforma laboral ni por el blanqueo. La verdadera traición a la patria está en el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones).

En todo el capítulo no se encuentra un solo artículo en los que se hable de estimular el desarrollo industrial nacional, ni de mejorar la matriz productiva, ni de la sustentabilidad fiscal y menos de la posibilidad de que las multinacionales dejen un solo dólar en el país.

Por el contrario, según la nueva legislación, seremos simples exportadores de commodities (minerales, gas, petróleo) y el paraíso de los agronegocios de las multinacionales.

Los beneficios fiscales aduaneros y cambiarios que le otorgamos a estas grandes inversiones a través de la Ley Bases representa la entrega voluntaria más grande que se ha visto en la historia nacional, sin ningún tipo de presión externa.

LA PATRIA EN CAPÍTULOS

Si tomamos el hipotético caso de que un funcionario de la República Argentina entregara nuestro patrimonio a un país o grupo extranjero a cambio de nada, a nadie se le ocurriría describir este hecho como impericia, sino simplemente sería catalogado como “traición a la patria”.  

Es precisamente el capítulo referido al RIGI el resumen de dicha traición:

a) Reducción de la alícuota de ganancias del 35 por ciento al 25 por ciento y amortización acelerada.

b) Retención cero a todas las exportaciones que surjan de las inversiones.

c) Arancel cero a la importación de maquinarias (nuevas y usadas) y bienes de capital.

d) Ningún requisito de compre nacional.

e) Por último, lo más importante en cuanto al saqueo: Liquidación de divisas en el Mercado Único Libre de Cambios de sólo el 80 por ciento en el primer año, del 60 por ciento en el segundo año y del 0 por ciento a partir del tercer año de la inversión.

De esta manera, durante 30 años se llevarán todo mientras que las empresas extrativistas irán devastando y contaminando todo nuestro ecosistema. Y si tenemos el atrevimiento de intentar detener el ecocidio a través de la justicia argentina, no lo podremos hacer dado que existe en la Ley Bases una cláusula que lo impide.

LA PATRIA BAJO LEYES EXTRANJERAS

Además de los beneficios en el RIGI en perjuicio de nuestra patria que no podrán ser alterados en el futuro sin costos elevados, este prevé que las empresas puedan demandar internacionalmente al Estado Nacional ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi) en caso de modificaciones en las condiciones inicialmente pactadas.

El Ciadi es una institución del Banco Mundial, con sede en Washington, que no es imparcial, con mayoría de fallos a favor de multinacionales en contra de países periféricos demandados.

El proceso de las demandas en el Ciadi se caracteriza por falta de transparencia. Mientras las leyes de un país democrático son aprobadas por el Parlamento, las reglas de ese tribunal arbitral no son el resultado de ningún procedimiento legislativo, sino de una estrategia impulsada por asociaciones empresariales y de abogados para privatizar la Justicia, al menos en lo relativo al derecho mercantil internacional.

Por eso no hay posibilidad de apelación ante un órgano superior, lo que adquiere mayor trascendencia cuando una de las partes implicadas es un Estado, ya que supone una evidente pérdida de soberanía. Es un arbitraje no recíproco, en el que una de las partes (inversores) reclama y sólo otra (Estados) puede ser condenada por supuesta violación del Tratado Bilateral de Inversión -y en este caso, será del RIGI-.

Los legisladores que voten a favor de la Ley Bases estarán dando un cheque en blanco a una fuerza de ocupación multinacional bajo el mando de Javier Milei para que invada nuestro país y se apropie de nuestras riquezas. Sólo que esta vez el invasor no utilizará la fuerza bélica, sino la impúdica cobardía de los traidores a la patria.

Alejandro Lamaisón

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