UN GOBIERNO SITIADO

Devaluación y Medios

PRESIÓN PARA QUE EL GOBIERNO DEVALÚE

En medio de la lucha por estabilizar la economía del país, los intereses del mercado, ajenos a las necesidades de los ciudadanos y a la crítica situación sanitaria que atraviesa el mundo, iniciaron un nuevo embate contra la moneda argentina.

Piden a gritos una devaluación y para ello ya han comenzado una guerra mediática para producir una corrida bancaria y cambiaria.

Sus protagonistas han dividido las tropas en varios flancos articulados según sus intereses sectoriales:

Por un lado los fondos de cobertura beneficiados durante el mandato de Toto Caputo que, habiéndose quedado con títulos públicos de la deuda argentina quieren que el dólar aumente para venderlos a fuera con mayor ganancia.

Por otro lado el grupo Clarín arenga la devaluación para valorizar la plata que fugó y para que el incremento del dólar repercuta en los bonos de la deuda de su propiedad. También porque quieren eliminar la competencia del grupo Claro, ya que les será más difícil desembarcar con un dólar tan alto.

También se suma a esta puja devaluatoria Techint, para crear una barrera natural contra las importaciones de China, ya que el país asiático es el principal vendedor a Argentina de laminado de acero con un costo 40 por ciento inferior al que fabrica Paolo Rocca.

En el caso de los agroexportadores la presión por la devaluación siempre está a la orden del día ya que siempre quieren vender la cosecha con un dólar por las nubes para tener mayor rentabilidad.

Por último, se une a esta campaña de aumento del valor de la divisa los Estados Unidos, dado que quieren a toda acosta una devaluación en nuestro país por dos razones fundamentales: Una porque tiene como principal socio comercial a China y como socio complementario a Rusia e Irán, lo que le valió el mote de simpatizante del “Eje del Mal”.

La otra es por su deuda con el FMI dado que en vísperas de una negociación es mejor que el dólar esté lo suficientemente alto como para negociar en perjuicio de los argentinos.

El gobierno de Alberto Fernández deberá enfrentarse a un enemigo interno y externo con un poder de proporciones devastadoras, dado que no sólo tienen el poder económico a su favor, sino la inmoralidad y la falta de escrúpulos para imponer sus intereses de clase.

Hoy Argentina cuenta con un superávit comercial de 17.000 millones de dólares y el monto va en aumento dadas las condiciones de la crisis mundial.

Si llegamos a la vacunación masiva  y sabemos aprovechar las condiciones de haber tocado fondo, el rebote puede ser una esperanza a nuestro favor para recuperar la dignidad pisoteada por un gobierno que se fue hace apenas diez meses y que no para de bombardear todo intento de recuperación.

Aunque sabemos que el éxito no es el final ni el fracaso es fatal, sabemos que el coraje para continuar enfrentando a los poderes concentrados siempre tendrá el apoyo de quienes votamos por un mundo mejor.

El primer paso para la resistencia ya fue dado por el voto popular.

Es responsabilidad del nuevo gobierno honrar las expectativas de quienes lo apoyamos.

Por consiguiente, actuar dentro de las limitaciones que brinda una democracia viciada por poderes ajenos a los intereses de la sociedad, hará en definitiva del gobierno actual una administración digna de respeto y admiración.

Alejandro Lamaisón

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